Cecilia Berra, una de las voceras de los trabajadores de las salas de juegos que funcionan en dos buques, que también estaba encadenada, explicó que “la medida de fuerza se debe a que queremos volver a trabajar” y destacó que “no queremos pasar las fiestas en la calle, en total somos unas 90 familias afectadas por los despidos”.
Los manifestantes solicitaban una reunión con algún funcionario del Ministerio de Trabajo, la jueza de la causa María Servini de Cubría o el propietario del Casino Flotante.
El conflicto, que estalló el mes pasado, por el despido de 73 empleados, está ahora en el período de conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo, que se extenderá hasta después de las Fiestas.
Por otra parte, los seis gremios con trabajadores afiliados en el casino flotante de Puerto Madero y la empresa explotadora de esa sala de juegos firmaron un acta en el Ministerio de Trabajo, por la cual la compañía se comprometió a pagar el proporcional de los sueldos y el medio aguinaldo a los empleados, a pesar de que los barcos se encuentran clausurados.
La compañía gerenciadora de la sala de juegos manifestó también que “comparte la situación de zozobra y preocupación por la cual atraviesa la comunidad laboral que integra la empresa”.