Entre estos lugares clausurados, incluso había algunos que funcionaban clandestinamente y que en su patente municipal indicaba como una sala de juegos electrónicos.
“En Santa Cruz han proliferado las salas de juegos, hay varias que tienen incluso otro lugar al fondo de la sala donde juegan loba, cartas y otros”, dijo Germán Quezada, fiscal adscrito a la Dirección de Protección al Consumidor.
La Fiscalía junto a la Dirección de Protección al Consumidor, también investigará quién fue el que autorizó y dio las licencias por parte de la Alcaldía, porque los encargados de los locales clausurados mostraron los permisos vencidos. No se descarta que algunos ex funcionarios sean llamados a declarar al respecto.
En Bingo Bigstar, ubicado frente a la plazuela Blacutt, fue el primero en cerrarse, a pesar de la insistencia de los encargados, que no mostraron su licencia.
No se encontró a menores de edad, sí a algunos adultos que estaban concentrados en su juego y ni se enteraron de la clausura.
La sala de juegos Mazalot, que se encuentra en la calle Colón, antes de llegar al primer anillo, fue la segunda. No habían jugadores, pero sí un letrero que decía que las “prendas mueren a los tres días” del préstamo.
Quezada informó que este operativo continuará la próxima semana.