Edición Latinoamérica
11 de Julio de 2020

El sector que en 2006 movió en España 413 millones de euros

España: Hacienda investiga a las empresas que gestionan las apuestas online

(España).- La Agencia Tributaria está investigando al floreciente negocio de las apuestas por Internet. Un sector que en 2006 movió en España 413 millones de euros, un 65% más que en el año anterior, lo que colocó al país en cabeza del ranking europeo en crecimiento del juego online.

S

egún fuentes del fisco, “aún se está en fase de recabar información y no se han tomado medidas concretas”. Pero lo cierto es que Hacienda vigila de cerca la actividad de estas compañías, considerada ilegal por la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2007. El contenido de esta norma modificó la legislación sobre la represión del contrabando, y prohibió en todo el territorio nacional, con efectos desdesde el 1 de enero de este año, “la venta, importación, circulación y producción de billetes, boletos, sellos o cualquier otro soporte de loterías, apuestas y demás juegos organizados o emitidos por personas o entidades extranjeras”.

Es, precisamente, el carácter foráneo de las empresas que gestionan las apuestas por Internet en España (ya hay 15 asociadas) lo que ha forzado a Hacienda a tomar cartas en el asunto. Máxime cuando la Fiscalía ha incoado un expediente para investigar si el sector debe ser sancionado por contrabando y si, para eso, ordena a la Dirección General de Aduanas que actúe como órgano competente, según fuentes jurídicas. “A este frente se acaba de sumar el Defensor del Pueblo, que ha decidido abrir otro expediente tras las denuncias remitidas por Femara, la federación que agrupa a los empresarios de máquinas recreativas”, explican las mismas fuentes.

El conjunto de entidades dedicadas a las apuestas online tiene la sede social en paraísos fiscales o en países europeos como Malta. No cuentan con una regulación y, por tanto, con licencias, lo que significa que tampoco están sujetas al fisco. Además, el juego está transferido a las comunidades, lo que enmaraña el marco legal. De hecho, Hacienda está recibiendo peticiones, por parte de algunas autonomías (es el caso de Andalucía) para saber a qué legislación atenerse.

Las casas de apuestas online, que ya cuentan con un elevado número de usuarios (en noviembre del año pasado ya había 800.000 cuentas registradas, lo que supuso un aumento interanual del 60%, según las cifras facilitadas por la Asociación Española de Apostadores Deportivos por Internet, Aedapi), quieren romper con el monopolio. Éste está copado por las empresas privadas de juegos (bingos, casinos y máquinas recreativas) y las apuestas del Estado. Sólo estas últimas movieron el año pasado 9.646 millones de euros. Un pastel al que los nuevos competidores quieren dar un mordisco. Por eso, urgen al Gobierno a que, dado su éxito comercial, regule por completo la actividad de un sector que en 2006 incrementó un 70% su inversión publicitaria, que superó los 55 millones de euros.

“Si se actúa contra nosotros acabaríamos en Bruselas. Se nos acusa de ludopatía pero el problema es de recaudación de impuestos”, señala Juan Barrachina, presidente de Aedapi y director general de Unibet, una de las compañías líderes en apuestas por Internet y que patrocina un equipo ciclista al que el Tour le acaba de prohibir su participación, por ir en contra de las leyes francesas sobre el juego. Un asunto que ha generado discrepancias en la Unión Europea (UE).

Esta empresa, de origen sueco (cotiza en la Bolsa de Estocolmo) y con sede en Malta, ofrece sus servicios en 20 idiomas a través de su Web. Ya tiene 1,4 millones de clientes que pujan sobre los principales eventos deportivos del mundo, en su casino y el póquer online. “Estamos en Europa, donde nos ampara la libre circulación de capitales”, apunta el directivo, que considera que con la legislación establecida en la Unión Europea se avala la legalidad del sector. “Las casas de apuestas online sólo persiguen disponer de las licencias de actuación”, añade Barrachina, que defiende las buenas prácticas que han marcado la política de expansión de estas compañías.

“No podemos estar a expensas de lo que digan las autonomías. Hay un vacío legal. La Administración tiene que sacar ventaja y dinero de nosotros”, admite, por su parte, Rony Nessim, de la firma Winunited, empresa creada por la ex modelo Yara Reichert y también con domicilio social maltés.

Son argumentos que rebate Miguel García Campos, secretario general de Femara, para quien la normativa europea es bien clara: “Los Estados pueden prohibir o restringir las apuestas. Si optan por lo segundo, han de basarse en una serie de principios como el respeto a la libertad de circulación. Pero los estados son competentes. En España se trata de una actividad prohibida”. Esta opinión coincide con la del responsable del servicio jurídico de Onlae, Juan Gallardo, que subraya que las apuestas por Internet “pueden tener sus licencias en otros países pero no operar fuera. Es un criterio generalizado en la UE”.

El imparable boom de estas compañías online ha colmado la paciencia de las empresas dedicadas al negocio de las máquinas recreativas, así como a Onlae. Temen que caiga la recaudación de sus servicios y que se incremente la competencia desleal. Según Femara, los recargos que imponen las autonomías hacen que por cada máquina de juego que se instale en un bar, la empresa pague 3.500 euros al año. Este sector también se queja de que la irrupción de las apuestas online pone en peligro los más de 50.000 empleos que genera el sector tradicional de apuestas del Estado y de otros juegos controlados por el Estado. Además, fuentes del sector recuerdan que revierten a Hacienda anualmente más de 1.000 millones de euros en concepto de impuestos.

El sector que opera por Internet se defiende, en cambio, argumentando que las apuestas medias son de escasa cuantía, entre cinco y 10 euros, y que sus premios apenas alcanzan los 50 euros. “Son cifras pequeñas y tenemos una clientela distinta”, apuntan.

Esta afirmación, curiosamente, es defendida por Recreativos Franco, líder del mercado del juego offline y cuya filial, Codere, está interesada en extender las apuestas por la Red en bares.

Pero aparte de estas críticas, de lo que no hay duda es de que el negocio online

promete. Y el tirón no sólo lo da la liga de fútbol. El tenis y la Fórmula 1 han irrumpido con fuerza en las web y ya mueven más de 100 millones anuales. Hasta la política se suma al juego. Ayer, desde una página online, prometían 25 euros por cada uno apostado si el PP lograba ganar las municipales en toda España.

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