Esta oposición, expuesta durante una entrevista personal mantenida con la consejera, se fundamenta principalmente en dos aspectos: la negativa de salones y operadores a que se instalen máquinas de tipo B3 en las salas de bingo, y la supresión en el proyecto de la exigencia de un mínimo de 150 metros cuadrados de superficie para explotar un salón.
En ambos casos se consideran perjudicados y muestran su rechazo al texto. La consejera ha trasladado al director general de Ordenación y Gestión del Juego, Edmundo Ahijón, su preocupación por esta aparente falta de consenso respecto al texto proyectado, lo que podría demorar por largo tiempo su aprobación.
El bingo de Madrid, a través de ASEJU y OMEGA, recurrirá a la intervención de CEIM para que prosperen sus peticiones, entre ellas las de la aprobación de las B3.