El Primer Ministro Sir Michael Somare dijo en el Parlamento que “los casinos contribuirán sustancialmente a la economía de la nación, creando empleos, atrayendo inversiones, y generando ingresos tributarios y moneda extranjera”. Los impuestos para el sector se han fijado en el 20% de los ingresos brutos (GGR), más 5% adicionales para beneficiar a las comunidades locales.
Aún cuando críticos de la nueva legislación indican que la misma puede generar problemas mayores de corrupción en el país, el Somare dijo que la nueva industria será celosamente controlada, con medidas legales que contienen previsiones para prever la explotación criminal del juego, por lo que contribuirá a terminar con el juego ilegal.
“Existe la urgente necesidad de colocar los mecanismos de control para reglamentar y fiscalizar toda forma de juego de azar en el país”, dijo el Primer Ministro.