Los corredores de apuestas, agremiados en el Sindicato Nacional de Vendedores de Quinielas, Bingos y Afines, señalaron que la protesta se dio por los bajos ingresos que perciben a diario y apuntaron que sólo ganan el 20 por ciento de todas las ganancias que generan.
Agregaron que no cuentan con un seguro social y que deben comprar tres talonarios diarios, junto a elementos necesarios para su profesión, un gasto que, según aseguraron, ya no pueden solventar.
Exigen como mínimo un aumento que alcance un 30 por ciento de lo que recaudan, junto con la exoneración de los tres talonarios que cuestan G. 1.600, la consideración de la antigüedad de labor de cada corredor y el respeto territorial de labor denominado “una cuadra para cada uno”.
La convocatoria fue desde las 8:00 en la plaza Uruguaya del microcentro capitalino y luego se dirigieron al Congreso, donde dieron a conocer sus exigencias a los parlamentarios.