Las citadas normativas establecen la incautación de los tragamonedas que operan sin contar con el permiso que otorga Hacienda a través de su Dirección de Casinos. La destrucción de las máquinas se realizó en el vertedero de Duquesa.
La incautación de los aparatos se hizo de manera compulsiva, junto con procuradores fiscales asignados a Hacienda. Los operativos se realizaron en el Distrito Nacional, Santo Domingo y algunas provincias del Cibao.