Desde que el complejo fue inaugurado en julio de 2005, un total de 450.000 visitantes han pasado por el nuevo Bingo Río y 250.000 por la sala del Casino y el espacio de las máquinas recreativas. Precisamente, son sus máquinas uno de los máximos atractivos de estas instalaciones. A mediados de febrero, un cliente ganó en una máquina tragamonedas un premio de 36.000 euros, gracias a un progresivo y, en la actualidad, hay máquinas de azar que pueden entregar premios mayores a los 15.000 euros.
La clientela de todo el complejo procede de distintos puntos de Extremadura y muy importante es la presencia de portugueses, que representan entre un 30 y un 50 por ciento de los visitantes, pues oscila según los días. Los viernes y sábado hay mayor afluencia.
Pacheco apunta que la presencia de público portugués se explica fundamentalmente en que en el país vecino existe mayor tradición de acudir a una sala del Casino, al que vienen no solo a jugar, sino a cenar, a pasar un rato entretenido “y saben que es un sitio que es elegante, donde en el restaurante sirven bien y tienen unas cartas atractivas, con calidad”. Pacheco insiste en que es una cuestión de tradición, que a este lado está menos afianzada, porque aquí está regulado desde hace menos tiempo a través de la Ley de Juego. Los portugueses que van a Badajoz proceden sobre todo de localidades del entorno, como Elvas, Portalegre, Campomayor, Evora, Redondo o Estremoz.
Los juegos de mayor aceptación en la sala del Casino son la ruleta americana, el póquer y black jack.
A la hora de hacer balance del funcionamiento de estas instalaciones, los responsables no quieren dejar al lado otras actividades que ha albergado el complejo, de contenido cultural, como el espacio que se utiliza para exposiciones. Además, el equipo comercial pretende incrementar el número de catas de vino y degustaciones de productos extremeños que se han venido realizando en el 2006. “Nuestros planes pasan por seguir dando un servicio de cinco estrellas a Extremadura y de cara al mercado portugués”, recalca Manuel Pacheco.