Este decreto pretende adaptar a las nuevas necesidades y demandas del mercado la anterior normativa aprobada en 2001. Por ello, recoge como principales novedades la ampliación de las modalidades de juego de póquer, reduce el número de jefes de mesa necesarios, autoriza los tableros reversibles para el black-jack y póquer, y cambia los máximos de las apuestas en la ruleta francesa y americana.
Cuando salga adelante esta iniciativa legislativa, en este tipo de locales se podrán practicar doce de los considerados como juegos exclusivos de casinos: la ruleta francesa, la americana, black-jack, bola, treinta y cuarenta, punto y blanca, baccarat, dados, póquer de contrapartida, póquer de círculo y ruleta de la fortuna.
Dentro de los dos juegos de póquer se fija el de contrapartida con la variedad de sin descarte en el que además los casinos podrán ofertar tres posibilidades: seguro, progresivo y comprar una carta. Además, establece el trijoker y el de círculo con sus dos variantes: cubierto de cinco cartas con descarte y descubierto. Este último, cuenta con cinco modalidades: Seven stud póquer, Omaha, Hold'em, Five stud póquer y póquer sintético.
En el póquer de contrapartida sin descarte seguro, el jugador deberá depositar en una casilla, antes de que repartan las cartas, una apuesta no superior a la mitad del mínimo de la mesa. En la posibilidad de progresivo, los jugadores podrán participar en un carrusel formado por todas las mesas dedicadas al póquer sin descarte.