Los gobiernos de estos países creen que las regulaciones sobre el juego tienen que seguir aplicándose en Internet, ya que previenen la adicción y permiten vigilar el blanqueo de dinero.
España, donde la normativa es muy similar en lo que se refiere a las apuestas y los casinos físicos, se mantiene por ahora a la espera de que sea la Unión Europea la que legisle el tema.
Lo cierto es que abrir un site de juego está prohibido en casi toda la Europa continental. Otra cosa es participar en estas páginas como usuario o como soporte publicitario, dos actividades no reguladas.
Pero al estar permitido el juego en el Reino Unido y en algunos paraísos fiscales como Gibraltar o Malta, son cada día más las empresas que ofrecen sus servicios en toda la UE a través de la red. Se estima que el sector facturó en Internet 12.000 millones de euros en 2005.