Ante la consulta por la resistencia de muchas localidades en permitir el ingreso de casas dedicadas al juego, por las cuestionadas consecuencias que genera, Accastello indicó que “es un tema muy complejo que debemos analizar en profundidad”, y continuó: “hace un tiempo que el juego dejó de ser una política de Estado con sentido social y se convirtió en una sola empresa que se lleva todo”.
Con este análisis, sostuvo que se deberá modificar como un primer paso, la cantidad de horas en que se mantienen abiertas las puertas de esas casa, llegando a ser sólo 5 o 6 horas, lo que dista de la realidad donde hay lugares que abren desde las 12 del mediodía hasta las 5 de la mañana del día siguiente.