La crisis de imagen de Lloret del Mar comenzó con la marcha del casino. ¿La limpieza de cara puede culminarse con el retorno?
No sólo con el retorno de la sala de juegos. Quienes creyeron en el cambio de modelo e invirtieron les ha ido muy bien. La gente no se espanta por una subida de precios, si va ligada a un aumento de la calidad. Y el hecho de que a los empresarios que se han modernizado les haya ido bien, supone un “efecto llamada” a los que todavía no lo han hecho.
¿Una bola de nieve?
Una bola de nieve que ya no se puede parar. Nosotros entramos en el Ayuntamiento con una carta sobre la mesa, que decía que el casino marchaba de Lloret hacia Tarragona.
Y hemos hecho todo lo que hemos podido para que vuelva. Hemos mejorado la imagen local e internacional de Lloret. Cuando hace tres años nos presentamos a las elecciones, lo hacíamos bajo el lema “Ilusión por Lloret”. Las cosas nos han salido bien, y la ilusión se ha multiplicado. Nosotros ya jugamos, y nos ha salido una jugada magistral.