Edición Latinoamérica
16 de Julio de 2020

El fallo se divulgará el próximo 5 de octubre

España: En un mes anunciarán quien operará el cuarto casino de Cataluña

(España).- El Gobierno saliente de la Generalitat otorgará la polémica licencia para explotar el nuevo casino en la localidad de Lloret de Mar, el cuarto de Cataluña, diez días antes de la campaña electoral autonómica. Hay cuatro competidores en carrera.

E

l Govern anunciará el fallo el próximo 5 de octubre, a diez días del inicio de la campaña para las autonómicas. La coincidencia de las fechas no ha pasado desapercibida. Los dos magnates catalanes del juego, el grupo Cirsa, controlado por Manuel Lao, y el grupo Inverama-Casinos de Cataluña, controlado por la familia de Artur Suqué y que posee los tres casinos que hay actualmente en Cataluña, han presentado sus ofertas. Pero les han salido duros competidores: un grupo de promotores liderado por Juan Lao, el hermano menor del patrón de Cirsa, con el que rompió sus relaciones comerciales hace 11 años, y otro aglutinado entorno al cocinero Ferran Adrià.

La aparición en escena de Adrià, personaje mediático en ese país por excelencia, complica aún más las cosas para la Generalitat, que parecía especialmente interesada en que el concurso fuera lo más discreto posible, al tratarse de una de las últimas decisiones que tomará antes de entrar en funciones. Ni Cirsa, ni Inverama habían publicitado su interés en participar en el concurso más allá de la simple información oficial. Sin embargo, el grupo de Juan Lao anunció a través de una rueda de prensa su concurrencia el pasado 18 de agosto y el de Adrià hará lo propio el próximo miércoles 12 de septiembre.

El gran beneficiario puede ser la localidad de Lloret de Mar, que acogerá la sede del nuevo casino. Las diferentes ofertas se comprometen a una serie de inversiones en la localidad que oscilan entre los 10 y los 18 millones de euros para instalaciones que serán de titularidad pública. Además, mientras la oferta del grupo de Adrià, por ejemplo, anuncia la instalación de un gran complejo lúdico-turístico que contribuya a reconvertir en modelo de sol y playa en el que parece haberse encasillado la localidad, y un centro de tratamiento de la ludopatía, la de Suqué pretende convertir Lloret en uno de los primeros pueblos online de Europa. El grupo Inverama suma a los equipamientos públicos la instalación de un centro de investigación y producción de contenidos de juegos de azar para Internet y conexión wi-fi gratuita para toda la localidad.

La coincidencia de las fechas ha obligado a los responsables del Departamento del Interior de la Generalitat a garantizar en círculos empresariales, que la decisión de la mesa de valoraciones será “escrupulosamente técnica”. De hecho, el director general de Juegos y Espectáculos de la Generalitat, Xavier Guitart, tiene un perfil riguroso. Pero las implicaciones que ha adquirido el asunto a tan pocos días de los comicios siguen despertando suspicacias porque los interesados no parecen confiar en que Guitart pueda imponer sus criterios técnicos. En realidad, la Generalitat se comprometió ha licitar el cuarto casino en octubre del año pasado y, según los planes de Guitart, la adjudicación debió haberse producido antes de que finalizara 2005.

Pero la crisis permanente en la que ha vivido el Ejecutivo de Maragall, tripartito hasta el pasado 19 de mayo, cuando el president expulsó a los consellers de Esquerra Republicana, ha complicado todos los trámites. El concurso para la adjudicación de la licencia del cuarto casino no fue convocado hasta el pasado 15 de mayo, cuatro días antes de la defunción oficial del tripartito. El plazo para la presentación de ofertas concluyó el pasado 21 de agosto.

El 1 de septiembre, la mesa de valoraciones abrió los cuatro primeros sobres, que contenían la descripción genérica de los proyectos y las declaraciones de intenciones de los concursantes que aspiran. El próximo miércoles, el mismo día que el grupo de Adrià, Casa del Mar, anunciará su propuesta, abrirán los sobres correspondientes a las ofertas económicas y el 5 de octubre la mesa fallará.

Más allá de la complicación, la oferta de Adrià tiene una gran ventaja para la mesa: posibilita un lavado de imagen considerable para el proceso al dejar al margen a los magnates tradicionales del juego, incluido Juan Lao, cuya victoria podría ser considerada como un severo castigo para su hermano Manuel. De hecho, cuando Juan Lao y sus socios hicieron pública su oferta en agosto, el acto levantó suspicacias, porque en el sector se interpretó que el menor de los fundadores de Cirsa había sido invitado a participar. Fuera de Cirsa, Juan Lao ha mantenido un perfil menos ruidoso que el de su hermano, pese a que ha continuado implicado en el juego a través de Conei (que acredita una facturación de 270 millones de euros al año), una empresa que forma parte del conglomerado Atzaria, que preside él mismo y que le permite ahora presentarse al concurso por la cuarta licencia de casinos en Cataluña. Los socios de Juan Lao son el grupo hotelero Guitart y algunos empresarios independientes del sector del bingo.

Los socios de Adrià son muy diferentes. Concurre asociado a los propietarios del Casino de Mallorca y al antiguo directivo de Casinos de Cataluña Paco Carulla, como encargados del know how del juego, pero también a una serie de empresarios: Benedetta Taggliablue, Xavier Albertí, su propio hermano Albert Adrià o el también hostelero barcelonés, Javier de las Muelas.

Tanto Cirsa como Inverama han presentado ofertas muy competitivas para hacerse con el cuarto casino. Fuentes conocedoras del procedimiento aseguran que ambos grupos son pesimistas sobre sus posibilidades debido a la tradicional posición de los dirigentes socialistas con la industria del juego. Tanto Manuel Lao como Artur Suqué son empresarios a los que el PSC ha señalado como beneficiarios de las relaciones clientelares de los diferentes gobiernos presididos por Jordi Pujol entre 1980 y 2003.

Si el grupo parlamentario del PSC, cuando estaba en la oposición, acusaba a CiU de ajustar la legislación catalana sobre el juego a las necesidades de Cirsa por encima de los intereses de colectivos desfavorecidos como los ludópatas, en el caso de Inverama la relación es aún más evidente. Artur Suqué fue compañero de colegio de Jordi Pujol. A pesar de estar casado con la hija del ministro franquista Miquel Mateu, Suqué siempre ha sido considerado un empresario muy próximo al ex presidente catalán. Cuando en 1986 la Generalitat decidió organizar su propia lotería pública, la compañía que obtuvo la licencia fue Luditec, un consorcio liderado por Suqué. Tres años después, en 1989, el empresario se convertiría en el protagonista del primer escándalo de financiación ilegal de partidos al ser acusado, junto a varios dirigentes de Convergencia, de hacer aportaciones irregulares al partido de Pujol por valor de 1.000 millones de pesetas de la época. Los socialistas catalanes hicieron bandera del caso Casinos durante un año, hasta que en 1990 estalló el caso Filesa, un aparato de financiación del PSOE, pero organizado y gestionado por la dirección del PSC. La sentencia del Tribunal Supremo de 1996 sobre este asunto supuso penas de prisión para algunos de los principales imputados, como el hasta entonces líder del aparato del PSC José Maria Sala. Pero ninguno de los delitos en los que se fundamentaban las condenas correspondía a la financiación ilegal de partidos porque, según la doctrina del Alto Tribunal, el Código Penal no tipificaba ese delito. Paradójicamente, esa sentencia obligó al juez del caso Casinos a archivar la causa porque llevaba siete años investigando conductas que, según el Supremo, no eran delictivas.

Luego, sería Suqué quien forzaría a los socialistas, que siempre se habían opuesto a las reclamaciones de liberalización del sector, a que permitieran la instalación de otros casinos para afrontar la evolución del sector. Ante la negativa de los socialistas durante los últimos gobiernos de CiU, Suqué decidió rentabilizar al máximo sus activos. El primero de sus casinos estaba en Lloret de Mar, pero era la sala menos rentable. Como no podía abrir más casinos, Suqué decidió dejar las instalaciones de Lloret reducidas a la mínima expresión (como subsidiarias del casino de Perelada) y explotar la licencia en Tarragona. Las protestas de las autoridades locales y de los vecinos de Lloret de Mar obligarían al Ejecutivo a reconsiderar su postura.

La decisión de la Generalitat abrió más la brecha entre Suqué y los dirigentes socialistas. El empresario ya había tenido muestras de que los socialistas no le consideran un socio digno de confianza. Cuando en 2005 finalizó la licencia sobre las loterías de la Generalitat y ésta convocó un nuevo concurso, la oferta de Inverama-Luditec no tenía posibilidad alguna. El beneficiario sería finalmente el grupo Indra.

Cuando se redactó la ley que permitiría licenciar un cuarto casino, el texto dejaba muy claras las intenciones de excluir a Suqué del concurso. La nueva norma iba a prohibir participar en la licitación a cualquier compañía que explotara ya “tres o más licencias de casinos en Cataluña, directa o indirectamente”. Sin embargo, el texto que se aprobó finalmente excluyó la precisión sobre la participación directa y Suqué constituyó una sociedad participada sólo por uno de sus casinos, el de Perelada, y por dos grupos empresariales a los que el Ejecutivo catalán debía el favor de haber evitado el cierre del diario Avui: el grupo Godó, editor de La Vanguardia, y el Grupo Planeta de José Manuel Lara.

¿Cuál es tu opinión sobre la nota?
  • Me gusta
    %
    0 votos
  • No lo he pensado
    %
    0 votos
  • No me gusta
    %
    0 votos
Deje un comentario
Suscripción al Newsletter
Suscríbete para recibir las últimas novedades
Ingrese una cuenta de email válida
Complete el captcha
Muchas gracias por haberte registrado a nuestro newsletter.
Seguinos en Facebook