El primer taller estuvo coordinado por Susana Elaskar, del área de prevención del Plan Provincial de Adicciones, donde también se incrementó el número de consultas por ludopatía. El plan recibió en sólo un mes siete casos mientras que el año pasado atendió cuatro situaciones de este tipo.
A los empleados de casino se les hizo una encuesta donde se les solicitó el perfil de los jugadores habituales, y se les preguntó qué señales les advierten que están frente a un jugador compulsivo, además de preguntarles de qué manera intervienen en esos casos.
“Es una etapa de diagnóstico, y de aprendizaje mutuo”, dijo el titular del Plan de Adicciones, Miguel Conocente. “Por ahora estamos viendo las diferencias de perfiles entre los apostadores de tragamonedas y de quienes apuestan en las mesas. También notamos un incremento en mujeres jóvenes”.
Para atender la creciente demanda se pondrá en funcionamiento una línea telefónica gratuita para consultar y ser derivado a los centros de asistencia, y este año el plan tendrá al menos un profesional a quien se le derivarán las consultas.
Elaskar señaló que si bien la adicción es un nivel de relación con un objeto, que puede ser el juego, Internet, la comida, el trabajo, el sexo; sólo se habla de problema cuando se llega al punto de compulsividad.
“Sabemos que la adicción al juego no es tan diferente a otras. Lo que estamos investigando es por qué alguien elige el juego y no otras sustancias”.
Según la terapeuta la adicción se origina en una carencia primaria, y se traduce en una acción para llenar esa falta que la psicología clásica asocia con una relación indiferenciada madre hijo, a través de la cual el segundo genera dependencia. Sin embargo, habrá que ver las características de cada persona, de su situación socioeconómica y su historia, para saber por qué se origina esa falta básica, que es cubierta a través de sustitutos.
“No creemos que hay una personalidad ludópata, pero las personas de mayores carencias pueden llegar a hacer una adicción”, indicó.
Gracias a la práctica, los empleados del Casino que trabajan hace años allí aseguran poder diferenciar una ludopatía. Liliana Cecchini, jefa de la sala de tragamonedas de la sede central, indicó que “te das cuenta porque se queda mucho tiempo dentro de la sala, porque con el tiempo la persona que se vuelca al juego se va deteriorando, cambia su carácter y su aspecto”.
Según Cecchini, están los jugadores pasivos, que piden ayuda, y allí se trabaja con la auto expulsión. Al jugador que se torna muy agresivo en cambio se lo excluye de forma permanente.