De acuerdo a los analistas, la abolición de los impuestos a los apostadores, en 2001, sumado al crecimiento de las apuestas online, han incrementado los ingresos anuales desde U$S 13 mil millones en 2000 hasta cerca de U$S 93 mil millones en la actualidad. Dentro de la actividad, la Copa del Mundo es lo más destacado.
Además de las apuestas online y telefónicas, el acceso al satélite y la televisión por cable con deportes en vivo también permiten que la gente apueste desde sus casas. Graham Sharpe, vocero de la corredora de apuestas William Hill, dijo que las apuestas se habían popularizado en los años recientes debido a la ampliación de la variedad de eventos en los cuales la gente tiene la posibilidad de apostar.
El profesor Leighton Vaughan Williams, consejero de juego senior del gobierno británico, le dijo a Reuters en una entrevista que las apuestas ocupan actualmente una parte importante del tiempo libre en Gran Bretaña. Por otra parte, Ladbrokes, otra empresa británica de apuestas, dice que tiene más de un millón de apuestas diarias en sus negocios y tiene dos millones de clientes online registrados en cerca de 200 países a quienes se les ofrece apuestas en 18 tipos de cambio diferentes.
Los críticos, sin embargo, están preocupados por el continuo crecimiento de las apuestas. La habilidad de hacer apuestas en un juego incrementa la posibilidad de que los apostadores obtengan mayores deudas a medida que pretenden ganar.
A mayor escala, la FIFA, entidad que gobierna la actividad del fútbol profesional, se ha visto forzada a instalar una nueva compañía para detectar patrones sospechosos de apuestas en respuesta al escándalo que tuvo lugar en Alemania el año pasado, donde el árbitro Robert Hoyzer fue encontrado culpable de arreglar partidos en un caso de fraude por U$S 2,58 millones. Sin embargo, Vaughan Williams dice que el juego es, en la actualidad, más transparente que nunca.