Ribas detalló que, una vez aprobada una sala en la capital de La Plana, "es posible que haya una nueva concesión o también podemos establecer alguna relación con el existente", es decir, crear un apéndice, que es una fórmula que regula la ley.
En principio, la compañía no podría ser subsede del gran Casino Castellón, pues el decreto 215/1994 de la Generalitat Valenciana establece que "deberán estar situadas a una distancia no inferior a 60 kilómetros de aquella o cualquier otra que pudiera existir". Una separación que es superior a la que hay entre el cobertizo del puerto y el PAI entre Oropesa y Cabanes. Pese a ello, en la compañía mantienen todas las opciones abiertas.
"De momento, es un poco prematuro ya que esperamos la aprobación definitiva del PAI y, cuando la tengamos, veremos todas las posibilidades", indicó el subdirector de Marina d'Or. Entre las ventajas que comportaría contar con una sala de juego en el nuevo complejo turístico, indicó que "sería un complemento al deporte. Que haya algún tipo de iniciativa, como el juego responsable en un entorno de vacaciones, permite diversificar la oferta".
Cabe recordar que, en un principio, la empresa pensó en la posibilidad de presentarse al concurso del casino de Castellón, que se abrió en el mes de julio del 2005. Pese a ello, finalmente, la firma renunció a aspirar a esta posibilidad "porque la concesión se centraba exclusivamente en la capital de La Plana".