Edición Latinoamérica
20 de Agosto de 2019

Para revitalizar la industria

Argentina utilizará las normas IRAM para la cría de caballos de carrera

(Argentina).- Con la intención de que la cría de caballos deje de ser para muchos un "hobby" y se consolide como una industria, la Secretaría de Agricultura firmó un acuerdo con el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) para crear una suerte de sello de calidad para los dueños de los haras. Uno de los objetivos es elevar las exportaciones argentinas de caballos, que hasta octubre pasado rondaban los 12 millones de dólares.

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Este Gobierno entiende al caballo deportivo como un producto agropecuario de alto valor agregado, y pretende que el universo de criadores, veterinarios, hipódromos, clubes hípicos y tradicionalistas y transportistas comience a trabajar como una gran industria", explicó el titular de la Dirección de Actividades Hípicas de Agricultura, Fernando Taboada.

Quizás suene exagerado, pero el organismo estima que de la cría de caballos viven actualmente unas 200.000 familias. Por cierto, la Argentina es uno de los grandes productores mundiales de equinos. Sus existencias se ubican en 3,6 millones de cabezas, solo por debajo de China (7,9 millones), México (6,2 millones), Brasil (5,9 millones) y Estados Unidos (5,3 millones), según cifras de FAO.

En este contexto, Agricultura decidió dar un giro en su política hacia el sector. Este año, además de la confección de una normativa IRAM específica para el sector, lanzó la convocatoria a un Foro de la Cadena de Producción Equina, que deberá ocuparse de diseñar un programa para desarrollar la cría y exportación de caballos. Con los hipódromos locales diezmados por la competencia de casinos y tragamonedas, la idea es potenciar el perfil exportador de la actividad.

Desde la devaluación a esta parte, los envíos de caballos vivos al exterior vienen creciendo de la mano de un tipo de cambio competitivo. Se vendieron 2.796 ejemplares en 2003 y 3.435 el año pasado. Este año, con datos hasta julio, ya se habían colocado 2.290 caballos. De acuerdo con el INDEC, hasta octubre pasado los embarques sumaban 12 millones de dólares, un 30% más que en igual período del 2004.

Una de las prioridades oficiales es transparentar las cifras, ya que se sospecha que varias de estas operaciones se realizan con una fuerte subfacturación. Un segundo objetivo pasa por lograr un blanqueo de los trabajadores ocupados por el sector. Es que en buena medida, quienes crían caballos no lo hacen como su principal actividad (muchas veces los haras pertenecen a empresarios de otros sectores, políticos y hasta sindicalistas). En este marco, se estima que la informalidad laboral es bastante elevada.

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