Camarillo Zavala explicó que las adicciones comportamentales son de difícil control y sumamente riesgosas, debido a que engloban varias adiciones a la vez: los ludópatas, por ejemplo, no sólo gastan fuertes cantidades de dinero, sino que también abusan del alcohol y de sustancias psicoactivas en un 45%; tienen cinco veces más de posibilidad de incrementar el consumo de tabaco y son proclives a los suicidios.
“Al menos un 72% de los ludópatas han tenido un cuadro de depresión mayor; 52% de ellos, trastornos afectivos mayores; 57,1% son polidependientes a dos o más sustancias, lo que explica su ausentismo laboral, incumplimiento de las obligaciones financieras, problemas familiares, crecientes deudas, conductas antisociales como girar cheques sin fondos, desfalco y robos, o confundir a incautos en juegos de destreza”, señaló el legislador.