Con la autorización del actual gobierno federal para operar hasta el 2030 en distintas ciudades del país más de 60 casas de apuestas, un galgódromo y un hipódromo, los dueños de la empresa Entretenimiento de México, han comenzado ya los preparativos para reactivar en el kilómetro 10,5 de la carretera de Nuevo Laredo, la versión moderna del Hipódromo Nuevo Laredo Downs, cerrado hace más de una década luego de ser señalado como “gran centro de lavado de dinero”.
“Como nuevoleonés no creo que sea algo muy distinguido para Nuevo León y mucho menos para San Nicolás, el ser la sede del nuevo imperio de las apuestas en todo el país”, estima el diputado federal del PRI, Héctor Gutiérrez de la Garza, quien preside una comisión especial del Congreso, dedicada a investigar los procedimientos y criterios empleados por la Secretaría de Gobernación para aprobar 198 nuevos casas de juego, a pesar de que la ley actual lo prohíbe.
“Por supuesto que es extraño que el ex secretario Santiago Creel Miranda haya sido quien otorgara estos permisos unos días antes de dejar su cargo para buscar la candidatura presidencial del PAN, y que esta compañía beneficiada elija después a un municipio como San Nicolás, que tiene una larga tradición panista, para instalarse”, estima el legislador.
Más severo en los cuestionamientos contra la instalación de casinos en México es Daniel Olivares, director general de la asociación Di No a los Casinos. “Por desgracia, nuestro país se encuentra sumergido en la dinámica del narcotráfico internacional, negocio que ingentemente busca nuevas posibilidades para el lavado de cientos de miles de millones de dólares que urgen ser blanqueados, sobre todo ante la cada vez mayor fiscalización bancaria y financiera internacional.
“El establecimiento de los casinos en México facilita las operaciones de lavado en gran escala que tanto necesitan los capos internacionales”.