Vivian Balakrishnan, Ministro de Desarrollo Comunitario, Juventud y Deporte de Singapur, dijo que serán implementadas ciertas restricciones sobre los habitantes de Singapur, “para que no les sea sencillo ingresar a los casinos”. En ese sentido, se señaló que se impondrá a las salas de juego la obligación de cobrar una entrada de 100 dólares de Singapur por día (60 dólares norteamericanos) o 2.000 por año (unos 1.213 dólares americanos), que regirán sólo para los residentes permanentes del país y los nacionales.
También se implementará un sistema de exclusión para que aquellos con problemas financieros no puedan visitar los sitios de juego. Aquellos con discontinuidades financieras, o que se encuentren recibiendo asistencia social, no podrán ingresar a salas de juego. Los habitantes de Singapur también podrán elegir excluirse a sí mismos o a sus familiares cercanos, apoyando esta medida.
A los operadores de casino también se les prohibirá extender crédito a los ciudadanos para hacerles más difícil perder más dinero de lo que pueden pagar. Para asegurarse de que los aportes de estos centros recreativos al bien social, las ganancias recolectadas de estas tarifas de entrada serán destinadas a propósitos de caridad. Paralelamente, no se permitirá ninguna publicidad de los casinos en los medios de comunicación masivos.