La aparición de rifas ilegales por parte de la OID se verificó en Murcia, Canarias y Cantabria donde se venden boletos con el mismo diseño y en la misma fecha de sorteo que la ONCE y, en algunos casos, no paga los premios, según Carballeda.
El presidente de la ONCE aseguró que tras esta actividad hay una "explotación encubierta" y que con estas rifas ilegales "se mueven muchos millones de euros en el mercado negro que sirven para enriquecer a unas pocas personas que explotan a las personas con discapacidad".
"La explotación de los discapacitados para estos fines - añadió Carballeda- es perjudicial para el propio sector, que necesita de salidas laborales dignas, como las de cualquier ciudadano".
Carballeda señaló que la mayoría de las personas que venden estos cupones no son discapacitados y que perjudican a los vendedores de la ONCE, de los que un tercio son deficientes visuales, mientras que el resto tienen otras discapacidades.