Edición Latinoamérica
20 de Agosto de 2019

El Gobierno criticó a los dirigentes que encargan misas para beneficio personal

El Poder Ejecutivo tucumano habla de competir en el negocio de las tragamonedas

(Argentina).- Mientras distintos estamentos de la sociedad tucumana preparan una marcha para el próximo viernes expresarse contra la instalación de las mil máquinas tragamonedas en terrenos del Hipódromo de Tucumán, el gobierno sigue defendiendo la iniciativa y acusa a sectores políticos con intereses en el tema.

L

a instalación de las mil máquinas tragamonedas en el hipódromo de Tucumán va desnudando posiciones que se tornan cada vez más irreconciliable. Para un sector de la sociedad tucumana, la condena a nuevas opciones de juego en la provincia es absoluta, al punto que por estos momentos se ensayan las últimas diligencia para el éxito de lo que puede ser una gran marcha de protesta el próximo viernes en contra de la medida. Por otro lado, el propio ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, salió a defender la iniciativa oficial.

Para ello habló del doble discurso de dirigentes políticos que dicen una cosa y hacen otra, y que hasta asumen la irreverencia de encargar misas, para utilizarlas más para fines personales que ideológicos.

Se refirió a las resoluciones que firmó Enrique Pedicone, mientras era autoridad de la Caja Popular de Ahorros para autorizar cerca de mil máquinas para casas de juego "y hoy va a misa, se golpea el pecho, habla mal del juego y de la inmoralidad que ello implica", aseveró Jiménez.

El ministro político del gobernador José Alperovich justificó el proyecto de las nuevas mil máquinas al decir que, frente al hecho de las ya existentes y que funcionan en toda la ciudad como verdaderos garitos en la oscuridad, se torna menester emprender la libre competencia, en otro lugar, con otras características. "En espacios más iluminados, donde haya mayor seguridad y donde se minimicen los aspectos dañinos y la concurrencia de menores de edad", sentenció.

No hay duda de que el rechazo social a la iniciativa del gobierno no disminuye ni con los descargos oficiales ni con la aparición de otras cuestiones en el contexto informativo. Al expresarse en contra de la instalación de las máquinas tragamonedas en los predios del hipódromo, el legislador Pedro Stordeur lamentó estar ante una inversión de roles, "en donde la comunidad está oficiando de rector de los actos del Gobernador, recordándole que las gestiones de gobierno deben ser en beneficio de la comunidad y no en detrimento de ella, con lo cual acentuó que están en riesgo valores de alto arraigo, como la salud moral, la dignidad y las buenas costumbres".

Por su parte, integrantes de la Unión Cívica Radical siguen en pie de guerra por la instalación de las máquinas. En este caso la Junta Departamental de Tafi Viejo rechazó sin condiciones la puesta operativa de las slots a las que calificaron como "negocios espurios, que conducen y condena al pueblo a la miseria económica y moral".

"Resulta por completo incoherente pretender instalar mil máquinas de juego más, ya que todas, viejas o nuevas, son igualmente nocivas y deben erradicarse", dijo el titular del Movimiento Popular Tucumán, Tiburcio López Guzmán, al tiempo de recordar los conceptos del Primer mandatario en el sentido de que esos locales son verdaderos "antros de perdición". No obstante adelantó, el dirigente que su partido no tiene previsto participar de la marcha del próximo viernes.

En relación al tema, el ministro de Gobierno respondió: “La polémica no es juego sí o juego no, sino cómo hacemos para que el juego cause menos perjuicio para la sociedad”. Así lo expresó al defender la instalación de un gran centro de entretenimientos en el Hipódromo. Tras reiterar que no hay marcha atrás con la iniciativa del Poder Ejecutivo, el funcionario señaló que el juego es una realidad en la Provincia y que la obligación de las autoridades es controlarlo y ordenarlo.

“En este tema -el juego-, que es siempre polémico, se han embanderado muchos oportunistas que se disfrazan con un doble discurso de moralidad; todo se ha politizado”, manifestó.

Cuando se le mencionó que el párroco Miguel Alderete Garrido, en la misa a la que fue Pedicone, cuestionó la instalación del centro y que dijo que había intereses creados detrás del proyecto, Jiménez señaló: “la posición de la Iglesia en contra del juego es legítima; incluso la compartimos, ya que nadie podrá alegar estar en favor del juego, pero de lo que se trata es de lograr que sea lo menos dañino para la sociedad”.

Insistió que la meta es provocar una competencia fuerte contra “esos tugurios”, y que por eso defienden el nuevo centro en el Hipódromo a partir de un convenio del Jockey Club con Casino Club.

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