Edición Latinoamérica
25 de Agosto de 2019

El proyecto sigue vigente pero se levantará otro sitio

Tucumán respetará el acuerdo con Casino Club

(Argentina).-El Gobierno tucumano confirmó ayer que impulsará la instalación de 1.000 máquinas tragamonedas en el Hipódromo por cuenta de la empresa Casino Club, aunque cambiarán la ubicación del cuestionado centro de convenciones que construiría la empresa.

E

l ministro de Economía tucumano, Jorge Jiménez, (a cargo interinamente de la Caja Popular de Ahorros) confirmó que impulsarán la instalación de 1.000 máquinas tragamonedas en el Hipódromo por cuenta de la empresa Casino Club. No obstante, cambiarían el lugar donde la compañía -a cambio de la operación- construiría un centro de convenciones para la Provincia. El Colegio de Arquitectos fue una de las instituciones que cuestionaron la posibilidad de que la construcción se concrete en el parque 9 de Julio.

El Gobernador José Alperovich “tomó la decisión de que este tema seguirá, porque está convencido de que es bueno para Tucumán. También lo estaba la anterior gestión de la Caja, porque hizo todos los estudios”, dijo el funcionario.

El Gobierno analiza las consecuencias de la operación. “Todo es perfectamente legal. Pero atenderemos la observación de no afectar el espacio verde del parque. Es una crítica atendible”, aseveró Jiménez. Este reconoció que el centro podría construirse en la avenida Roca (ex Central Argentino), en la Adolfo de la Vega o en las cercanías del Grand Hotel (edificio de la DPA).

La autorización para que Casino Club (una de las operadoras del Hipódromo de Palermo) instale las maquina fue el detonante de la renuncia del anterior interventor de la Caja, Juan Carlos Veiga.

La semana pasada, cuando arreciaban las críticas contra Veiga, el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, instó a que no habiliten más casas de juego, por considerar que crean un entorno que empuja a la corrupción, al vicio, a la usura, a la prostitución y a la drogadicción.

Jiménez, nuevo titular interino tras la renuncia de Veiga, manifestó que, en ocasiones, hay que elegir el mal menor para controlar, de alguna forma, y ordenar lo que pide la sociedad. “Al estar concentradas las máquinas tragamonedas en un solo lugar, podremos concretar un control con 10 o 15 policías. Hoy eso no se hace, porque se necesitan 170 agentes para los 85 centros de juego que existen en la capital”, afirmó. El funcionario admitió que el proyecto del hipódromo no implicará la desaparición de las 850 máquinas que funcionan en numerosos videopokers. “La lucha comercial determinará cuál es más eficiente”, concluyó.

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