Edición Latinoamérica
09 de Agosto de 2020

Columna de Análisis: Carlos Fonseca Sarmiento

La economía peruana se ha dinamizado con las máquinas tragamonedas

(Perú).- El abogado Carlos Alberto Fonseca Sarmiento, uno de los especialistas más reconocidos en Latinoamérica en la rama de Derecho sobre juegos de azar, analiza aquí la actualidad del sector en Perú, y en particular la creciente competencia en el mercado de las máquinas tragamonedas.

A

l día de hoy, el marco legal para el desarrollo de inversiones en el sector de las máquinas tragamonedas en el Perú está conformado por las Leyes Nº27153 y Nº27796, la Sentencia del Tribunal Constitucional del 29 de Enero del 2002 que declaró parcialmente inconstitucional la Ley Nº27153, el Reglamento aprobado mediante el Decreto Supremo Nº009-2002-MINCETUR y el Texto Único de Procedimientos Administrativos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, aprobado mediante el Decreto Supremo Nº009-2003-MINCETUR. Asimismo, deben incluirse las Directivas de cumplimiento obligatorio que constantemente expide la Dirección Nacional de Turismo sobre esta materia.

Las empresas y sus salas de juego pueden clasificarse en función de la posición que han adoptado con relación a la legislación antes mencionada. Actualmente existen aproximadamente 550 salas de juego y 50,000 máquinas tragamonedas funcionando en el país bajo distintos regímenes. 150 salas están operando con autorización otorgada de la autoridad competente (la Dirección Nacional de Turismo) o en proceso de renovación de la misma, 200 salas están operando sin haber tenido autorización pero mediante un régimen especial de adecuación previsto por la Ley y que vence el 31 de Diciembre de 2005 y 200 salas de juego operan sin autorización administrativa y mediante protección judicial obtenida mediante acciones judiciales.

Con relación a este último grupo, -los que tienen protección judicial-, como en varias oportunidades lo he comentado en foros internacionales, esta judicialización de la actividad de las máquinas tragamonedas no es privativa de Perú, pues situaciones similares o parecidas acontecen en Ecuador, Argentina, Colombia, Brasil, etc. ¿Los poderes judiciales de los gobiernos latinoamericanos están en pie de guerra contra las políticas públicas sobre juegos de azar que implementan? Definitivamente no, sin embargo, existe un divorcio entre la realidad que se busca regular y la ley. En el Perú por ejemplo, la actividad de las máquinas tragamonedas y los juegos de casino sigue un sistema de licencias de juego abierto bajo el régimen de la autoridad administrativa previa. No es un monopolio estatal ni se ha establecido un número limitado de licencias como lo es en algunas provincias de Argentina ni existe un régimen de concesiones como en Chile. No es un privilegio como lo es en Nevada o New Jersey.

En Perú, quien cumple con los requisitos técnicos, legales y financieros tiene el derecho a obtener una licencia de juego. El problema se genera cuando el legislador o el poder ejecutivo a nivel reglamentario establecen algunas barreras de acceso que son evidentemente irrazonables, donde no se guarda proporcionalidad entre el fin tutelado y la restricción establecida. Objetivamente, este tipo de medidas carecen de sustento constitucional y consecuentemente generan el debilitamiento del sistema legal que se introduce pues al ofrecer muchas vulnerabilidades, los operadores -sobre todo aquellos que intentaron obtener la licencia de juego pero no pudieron superar la valla legal- optan por la vía judicial para seguir funcionando. Un solo ejemplo: En el Perú, es exigido que en las salas de máquinas tragamonedas se coloque un letrero que debe decir lo siguiente: “Los juegos de azar realizados constantemente pueden ser dañinos para la salud”. Esta información que por otro lado no ha sido técnicamente demostrada por las autoridades pues jugar constantemente no deriva necesariamente en ludopatía no es exigible a otras modalidades de juegos de azar como salas de bingos, terminales de lotería, hipódromos, sportbooks, etc. Es evidentemente una violación del principio constitucional de igualdad.

En este escenario de competencia abierta y con un régimen legal cuestionado y en parte desobedecido, se advierte que los costos de ser legal (pagar un impuesto de 11.76% de las ganancias brutas, mantener una carta fianza, contar con un sistema de video con las especificaciones de la autoridad, un sistema on-line que internonecte todas las máquinas de la empresa y contar con un restaurante u hotel) constituyen una desventaja de los del primer grupo (operadores con autorización) con relación a los del segundo grupo (operadores con proceso de adecuación) y a los del tercer grupo (operadores con protección judicial) y ante la falta de una política clara del Estado para atraer al sector extralegal, la tendencia parece ser el incremento de los del tercer grupo, pues la institución de la COSA JUZGADA que otorga una sentencia consentida y ejecutoriada oponible a todos los poderes públicos le permitiría al operador obtener algo que hasta ahora no le puede otorgar la administración publica: Estabilidad y Seguridad Jurídica en sus inversiones, al cambiar constante y abruptamente las reglas de juego.

No dudo en calificar a este problema como lo he calificado: Problema Grave. En mi opinión la solución viene por sentarse en una mesa los tres grupos con el Poder Ejecutivo y redactar un proyecto de Ley consensuado que se envíe al Congreso con la aprobación de los dos actores principales: los fiscalizadores y los fiscalizados, teniendo en cuenta como funciona la industria del juego en el Perú, con reglas iguales para todos, pero reglas razonablemente acatables y proporcionales a lo que significativamente se debe fiscalizar: transparencia, imparcialidad y seguridad.

El entorno económico

La actividad de las máquinas tragamonedas no ha dejado de crecer en el Perú desde 1994. Y ha crecido en todos los ámbitos. Mejor calidad y variedad de máquinas, mejor tecnología, incremento de especializaciones vinculadas a esta actividad. Uno puede encontrar en el mercado contadores, arquitectos o abogados especializados en temas de juegos de azar. La economía peruana se ha dinamizado con este sector. En Lima se puede advertir que zonas como las Avenidas Aviación y La Marina, por ejemplo, se han revalorizado con esta actividad. La cantidad de avisos que se publican en los periódicos ofreciendo empleos vinculados a esta industria es significativo.

Con relación a la competencia entre los fabricantes, recordaba algunas cifras del año 2001. En esa época, IGT lideraba el mercado formal con 51% y le seguían Bally con el 15%, Atronic con 9%, Recreativos Franco con 7.5% y Unidesa con el 7%. Los números han variado significativamente. Si bien IGT sigue liderando, ya no lo hace con tanta amplitud. El contrato de distribución que suscribió el Grupo Meier con Aristocrat le permitió a esta marca incrementar ostensiblemente su participación en el mercado peleando con Atronic el segundo lugar. Bally ha perdido posición al igual que los españoles Franco y Unidesa. Por otro lado, el año pasado Internacional Capital Corporation introdujo Stargames y este año el Grupo Colombo está introduciendo Ainsworth y Flamingo Games, la marca Konami. Pero el que mayor posibilidad tiene de pelear con IGT, Aristocrat y Atronic el nuevo liderazgo de las máquinas de video en el Perú es la reconocida firma americana WMS Gaming Inc. que suscribió con la empresa Evolution Games un contrato de distribución y que recientemente ha introducido al Perú su nueva plataforma Bluebird exclusiva para el mercado peruano mediante el modelo “BBU CID7PERU”. En el mercado de los juegos multi-jugadores, un hecho paradójico pero digno de resaltar es el liderazgo de una empresa peruana como Heal Technology quien sigue innovando en las ruletas electrónicas habiendo también incursionado en el mercado latinoamericano.

La mayoría de los fabricantes -si es que no cuentan con una subsidiaria o filial- cuenta con un distribuidor local con experiencia en el sector que le permite introducir sus productos creándose una sana competencia que va a favor del usuario, pues tiene juegos de mejor calidad, con porcentajes de devolución más atractivos, más seguros y más confiables.

Finalmente, la competencia con otras modalidades de juegos de azar ha ido a favor de las máquinas tragamonedas. El número de mesas de juegos de casino se ha reducido y si bien existen Casinos muy exitosos que no tienen nada que envidiar a los de Las Vegas, como el Casino “Golden Palace” del Grupo Sam, las utilidades de los Casinos ya no son las mismas como las de los años 90. Pero por otro lado, se advierte un nuevo impulso en los juegos de lotería. Estos últimos años han aparecido nuevas loterías como “Perugana” y “La Grande”, el proyecto de la nueva Ley general de Lotería ya fue aprobado por el Congreso y está pendiente de promulgación por el Poder Ejecutivo, tiene varias fallas pero de alguna manera enfoca nuevamente los ojos de los inversiones en este sector. También hay una agenda pendiente: los juegos por internet y sus mútliples posibilidades.

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