El Consejo de Gobierno de la región tiene previsto aprobar el nuevo Reglamento del sector en su reunión de hoy.
Los 75 bingos de la Comunidad de Madrid contarán a principios de julio con un nuevo Reglamento que regule las actividades del sector. El Consejo de Gobierno de la región, tras meses de negociaciones, tiene previsto aprobar el texto en su reunión de esta tarde, según informó el martes el viceconsejero de Hacienda, Enrique Osorio, a los representantes de las principales asociaciones del sector (Aseju, Omega y Aeam).
Entre las novedades que introduce el texto figura la no inclusión de limitaciones a la apertura de nuevas salas de bingo. Un hecho que no ha agradado a las asociaciones del sector, a pesar de que el resto de sus demandas estarán reflejadas en el nuevo texto.
Los bingos de la Comunidad de Madrid, sumidos en una crisis estructural por la caída de clientes e ingresos en los últimos años, esperaban desde hace meses la aprobación del Reglamento para intentar salvar sus maltrechas cuentas de resultados.
Con este objetivo pactaron un acuerdo de mínimos en noviembre con la Administración regional, entonces gobernada en funciones por Alberto Ruiz-Gallardón. Dicho acuerdo contemplaba el mantenimiento del horario de doce horas, el establecimiento de una serie de limitaciones para la apertura de nuevos locales y la ampliación de los juegos en las salas.
Con la llegada del equipo de Esperanza Aguirre a la Comunidad de Madrid, la aprobación del Reglamento entró en vía muerta. El motivo, según fuentes del sector, era que la nueva Administración veía con malos ojos establecer una serie de limitaciones a la apertura de salas de bingo. En concreto, no agradaba que haya como mínimo entre un establecimiento y otro, ocho kilómetros de distancia, y que no se establezcan dos o más en aquellas localidades con población inferior a los 100.000 habitantes.
Los bingos de la Comunidad de Madrid obtuvieron ingresos de 813,5 millones de euros el pasado año. Esta cifra supone un incremento del 11,4% respecto al año anterior, gracias al aumento del precio de los cartones. La Comunidad de Madrid, por su parte, registró unos ingresos de 166,3 millones de euros en impuestos por esta actividad durante el mismo período.