Edición Latinoamérica
22 de Agosto de 2019

Crece el juego ilegal

La quiniela clandestina maneja $ 3 millones de pesos por mes

(Argentina).- Cerca de $ 3 millones de pesos por mes quedan en manos de los levantadores de apuestas ilegales, según las autoridades de la Cámara de Concesionarios Oficiales de Quiniela, quienes alertaron al Gobierno sobre el incremento de la actividad clandestina.

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a quiniela clandestina recaudaría cerca de $ 3 millones de pesos por mes, según las autoridades de la Cámara de Concesionarios Oficiales de Quiniela, quienes alertaron al Gobierno sobre el incremento de la actividad clandestina.

“Pedimos que combatan la quiniela ilegal, porque nos está sacando un 30% de la recaudación”, expresó la vocera de la cámara, María Volpi de Radusky. “Tenemos los comercios instalados y pagamos impuestos: ellos no. Esa plata no vuelve a la comunidad -aseveró-. Cuando estaba Antonio Bussi en el gobierno, las apuestas clandestinas estuvieron frenadas. Ahora crece en forma vertiginosa”, cuestionó.

En el caso de la quiniela clandestina, explican que el “banquero” se queda con el 75%, de lo cual debe restar el pago de premios. Un 5% va al bolsillo del “puntero”, que es el encargado de manejar a 10 o 20 vendedores a domicilio, que ganan el 20%.

La cámara, que preside Daniel Richa, obtuvo el compromiso de parte de la Secretaría de Seguridad de intensificar los controles contra el juego ilegal.

“Todas las semanas hay detenciones de quinieleros ilegales. El Gobierno está trabajando en esto, porque ha recrudecido en algunos puntos de la provincia. Puedo anticipar que en las próximas semanas vamos a tener más resultados”, dijo el subsecretario de Seguridad, Osvaldo Nieva.

Según informó la cámara, las 71 agencias que funcionan en la provincia levantan alrededor de 200.000 boletas diarias, de $ 2 cada una, en promedio. Los concesionarios ganan un 3% de la recaudación total; es decir, entre $ 5.000 y $ 6.000 mensuales por agencia. Con eso deben afrontar gastos de personal, de los locales y los impuestos.

Tanto los concesionarios como las autoridades sostuvieron que el juego clandestino es producto de una enfermedad social transgresora. “Mucha gente no va a jugar en la agencia que tiene a la vuelta de su casa, sino que prefiere esperar que pase el levantador de quiniela a domicilio -agregó Nieva-. Prefieren correr el riesgo de que no le paguen el premio”.

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