Para llevar adelante la iniciativa, un grupo fiscal está realizando un informe donde se evalúa cómo diversas formas de opciones vinculadas con el juego podrían ayudar económicamente al estado. Dicho grupo hace hincapié fundamentalmente a ampliar la Lotería Estatal de Washington, permitir y aplicar impuestos sobre terminales de video loterías en bares y restaurantes como los que existen en Oregon, crear tributos sobre existentes juegos en mini casinos o generar convenios vinculados con el juego con tribus indígenas.
Mientras se analiza la posibilidad, también se estima que la posible ampliación del sector del juego en el estado generaría oposición entre quienes están en contra de dicha iniciativa. De todas formas, la opción que más se está discutiendo es la vinculada con las salas de juego operadas por sectores indios.
Dichas operaciones, que actualmente tienen instaladas miles de máquinas tragamonedas en diversos territorios, generaron el año pasado ingresos por U$S 700 millones. Dicha cifra supera ampliamente a los 400 millones generados por operaciones no relacionadas a comunidades indias, según las cifras oficiales de la Comisión de Juego Estatal de Washington.
Según se informa, la idea de las autoridades locales detrás de generar negocios con ingresos compartidos con tribus indias es que dichas comunidades contribuyan con un porcentaje derivado de las ganancias del juego -algo que actualmente no están obligadas a hacer- a cambio que el estado no permita la instalación de otros negocios vinculados con la industria que generen competencia en la misma zona de influencia.