Iniesta explicó a Europa Press que la presión fiscal sobre las salas de juego de bingo es "demasiado elevada y no va por el camino lógico", ya que lo que está provocando es que "las empresas se ahoguen". Así, en 1992 había en España 604 salas de bingo, frente a las 483 de este año.
Este sector generó en 2002 un volumen de 3.667 millones de euros, el 14 por ciento del total del juego en España. Del total generado por el bingo, el 64,5 por ciento se devolvió en forma de premios, un 23,5 por ciento correspondió a tasas fiscales y otros recargos y el 12 por ciento a ingresos de las empresas.
Por otra parte, Iniesta indicó que el sector no recibe ayudas para formación del personal que emplea, unas 30.000 personas en España, que luego son mano de obra en el extranjero, ya que, asegura, muchos de los directores de salas en Italia, países del Este europeo y Latinoamérica son españoles. Finalmente, el presidente de la CEJ reclamó a la Administración que agilice las homologaciones de las nuevas tecnologías para que se adapten a sectores más jóvenes.