Para prevenir cualquier alteración de las bodegas, el Ayuntamiento ha hecho constar en su licencia que “en los trabajos a ejecutar se obrará con especial prudencia al actuar en torno al área de influencia de las bodegas de sillería de piedra”. Entre otras consideraciones prohíbe a la empresa “cualquier tipo de intervención que suponga acciones desmontaje parcial o rotura para la penetración de elementos estructurales del nuevo edificio”.
Otra de las obligaciones que tiene la empresa es contratar un arqueólogo para que supervise las obras ante las perspectivas de que puedan aparecer restos arqueológicos en el subsuelo, especialmente junto a Ruavieja, la calle más antigua de Logroño. El Ayuntamiento obliga también a la propiedad a que adopte medidas sobre la seguridad vial mientras duren las tareas.
El promotor del proyecto es la compañía Electra Rioja Gran Casino, la cual proyecta una inversión de 9,4 millones de euros. La mayor parte (5,8 millones) van destinados a la rehabilitación del edificio de la Electra y a la construcción añadida. En cuanto a la futura sala de juego, el núcleo principal lo constituyen el casino, la sala de bingo y la dependencia de máquinas tragamonedas. Contará además con un restaurante de cuatro estrellas, un museo del vino, estacionamiento, y una terraza para eventos y shows especiales.
Según el proyecto, el casino incluirá tres mesas de ruleta francesa, cuatro mesas de ruleta americana, tres mesas de black jack, una mesa de punto y banca y dos mesas de póker sin descarte. Mientras el bingo tendrá capacidad para 344 personas, la sala de slots tendrá 75 máquinas del tipo “C”.
Mientras la empresa anunció su intención de abrir el flamante casino a finales de este año, la demora en el comienzo de las obras ponen en duda dichos plazos.