Análisis

Brasil y Colombia, a la cabeza: Los mercados regulados en Latinoamérica siguen siendo atractivos para los inversores

20-03-2026
Tiempo de lectura 4:16 min

Brasil dio el golpe sobre la mesa y de pronto el sector del juego global mira hacia Latinoamérica como uno de los sectores más atractivos para invertir. Sin embargo, las interpretaciones no pueden ser lineales, ya que se trata de una región con leyes cambiantes y distintas velocidades de avance en lo que se refiere al juego en línea.

A continuación, se dará cuenta de la nueva etapa inaugurada por Brasil y del posicionamiento de Colombia como uno de los mercados más sólidos de la región. Con sus diferencias, ambos tienen en común el atractivo inversor y el combate estricto al juego no regulado o ilegal.

Brasil inaugura una nueva etapa regulatoria en el iGaming

La apertura de Brasil, tras años de debate político y presión por parte de operadores, marca el comienzo de una era a nivel regional. El país más grande del Cono Sur implementó en 2025 un marco legal destinado a ordenar un mercado que ya existía de facto.

El cambio se produjo el primer día del año pasado, con la entrada en vigor de la Ley N.º 14.790/2023. La normativa sienta las bases para la operación legal de apuestas deportivas de cuotas fijas y juegos online con bonos sin deposito casino, entre otras modalidades.

La normativa establece una serie de requisitos, entre los que se encuentran la obtención de licencias, la obligación de tener una sede física en el territorio brasileño y el uso de dominios .bet.br, reservados exclusivamente para los sitios legales. 

Debido a su carácter novedoso, la aplicación de la norma todavía está en desarrollo. Un ejemplo de esto es que en marzo de 2025, la Ordenanza SPA N.º 566 obligó a bancos y proveedores de pago a bloquear transacciones hacia operadores no autorizados, una herramienta diseñada para limitar la actividad ilegal.

Un mercado prometedor, pero con tensiones políticas

En Brasil la legislación está firme, pero su incipiencia obliga a pensar que no está escrita en piedra. Aunque la norma fue recibida con entusiasmo por el sector, las tensiones políticas ya empiezan a nublar lo que a priori parecía ser una relación provechosa.

Hace apenas días, al momento de redacción de este artículo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que trabajará junto con el Congreso y el Poder Judicial para frenar el endeudamiento de las familias provocado por el juego online. 

Las declaraciones fueron en el marco de un discurso por el Día de la Mujer, por lo que el presidente brasileño vinculó el problema del juego con las consecuencias económicas que suelen recaer sobre las mujeres.

Sus palabras no pasaron desapercibidas y fue la Asociación de Mujeres de la Industria del Juego (AMIG) una de las primeras entidades en recoger el guante, respondiendo que el mercado regulado también genera empleo, ingresos fiscales y oportunidades laborales para las mujeres.

Según datos citados por la asociación, el sector habría aportado cerca de 4.500 millones de reales a la economía brasileña durante el último año.

Colombia configura un mercado maduro que avanza a otro nivel regulatorio

Mientras en otros mercados latinoamericanos como Perú o Brasil la regulación está en plena configuración, la norma en Colombia se encamina a cumplir una década de vigencia. 

El país fue uno de los primeros de América Latina en establecer un marco legal para el iGaming, bajo la órbita del regulador estatal Coljuegos. Es por eso que el debate en Colombia ha superado esos ajustes iniciales y avanza ya hacia detalles más específicos, como la publicidad del juego. 

Más allá del control al juego ilegal y el avance sobre mecanismos de autoexclusión y juego responsable, la discusión central que ocupa la agenda en 2026 tiene que ver con la responsabilidad de los operadores en la promoción y las metodologías de captación, por ejemplo, a través de las redes sociales.

De esta manera, Colombia se pone a la altura de la conversación en Europa, donde países como España, Reino Unido y Países Bajos han impuesto límites a la publicidad de casas de apuestas deportivas y casino. 

El papel de los influencers en el centro del debate

Uno de los temas más calientes que Coljuegos puso sobre la mesa en los últimos meses tiene que ver con el papel de los influencers y creadores de contenido que promocionan plataformas de apuestas en redes sociales.

Las autoridades en Colombia consideran que este tipo de promoción puede tener un impacto significativo entre audiencias de menor rango etario y usuarios con menor experiencia en el juego. 

Por ese motivo, los operadores están a la expectativa de nuevos lineamientos sobre publicidad a través de redes. Se espera que durante los próximos meses se desarrollen normas más específicas para controlar la exposición en este medio.

Más allá del fútbol o el baloncesto: Los eSports reconocidos como deporte oficial

En paralelo a estas discusiones regulatorias, Colombia también ha dado un paso importante en la integración de los deportes electrónicos dentro de su estructura institucional.

El año pasado el Senado de Colombia aprobó el Proyecto de Ley 026 de 2024, que reconoce oficialmente a los eSports como una disciplina deportiva, una medida que permite la creación formal de ligas, clubes y federaciones de deportes electrónicos.

Además, la formalización ayuda a facilitar programas de formación y desarrollo competitivo, lo cual también abre la puerta a la expansión de las apuestas reguladas en competiciones de eSports, un segmento que ha crecido con rapidez entre las audiencias más jóvenes. 

Con estas iniciativas, Colombia se posiciona como un país que abre la conversación a temas más avanzados que la mera prohibición del juego en línea o el otorgamiento de licencias. Detrás de estas iniciativas se permite ver la voluntad de consolidar un ecosistema que combina tecnología avanzada, deporte y recaudación para las arcas del Estado.

Un collage de regulaciones que los operadores analizan con cuidado

Aunque puede resultar tentador pensar a América Latina como un conjunto, la realidad es que los países que se engloban bajo ese título van a distintas velocidades. Mientras algunos mercados se encuentran en una etapa inicial de regulación, otros avanzan hacia modelos más complejos que integran innovación tecnológica, control estatal y mecanismos de juego responsable.

El caso de Brasil y Colombia es paradigmático, ya que ilustra un primer nivel de debate, donde todavía se cuestiona la apertura del mercado, contra otra conversación más avanzada, que apunta al detalle más que al conjunto del cuerpo legislativo. 

En 2026, los inversores se ven frente al desafío de entender estas diferencias. Quienes sepan leer la escala de grises podrán beneficiarse de un mercado proyectado para el crecimiento. 

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