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Mientras Valencia flexibiliza restricciones, Cataluña y Madrid las prorrogan

El presidente de la Generalitat de Valencia, Ximo Puig, anunció que los horarios de cierre de los establecimientos de juego serán a las 22.
26-04-2021
España
Tiempo de lectura 3:39 min
Las reaperturas y las extensiones de las medidas restrictivas son otra vez noticia en la península ibérica. La dinámica impuesta por todos los actores del sector del juego de haber conseguido que se reabra Valencia, llevó a que, ante la extensión hasta las 22 como horario de cierre, ahora pidan que el toque de queda se extienda para que sus clientes puedan volver a su casa a tiempo.

Los avances y retrocesos respecto a la lucha contra el COVID-19 suceden en todo el mundo y España no es la excepción. Primera, segunda, tercera, etc. Las olas pasaron y las restricciones fueron siempre distintas. Hace pocas semanas, la Comunidad Valenciana era la única en todo el país en mantener cerrados los establecimientos de juego. Luego de un largo conflicto lleno de reclamos empresariales, sindicales y políticos, y tras casi tres meses de completa clausura, volvió a la apertura con restricciones, las cuales hoy flexibiliza y por eso es noticia, mientras que en Cataluña y en Madrid la suerte fue distinta y las medidas se mantienen. 

El presidente de la Generalitat de Valencia, Ximo Puig, anunció la ampliación de los horarios de cierre de la industria del juego localizado hasta las 22, con los respectivos aforos del 30% en interiores y 100% en terrazas. Son más horas y mejor actividad para un sector que pasó más de 80 días completamente parado. Ahora el tema es la coincidencia entre el horario permitido y el toque de queda. Desde las patronales hosteleras ya comenzaron a reclamar que este sea cambiado, para favorecer la actividad.

"Nos sentimos escuchados e identificados en las medidas y las aplaudimos", declaró el presidente de la federación hostelera FOTUR, Víctor Pérez, quien fue una de las voces que, además, pidió que "se amplíe el toque de queda de las 22 a las 23", para que los clientes tengan tiempo de volver a su hogar sin romper la ley.

En la misma sintonía, el presidente de SOS Hostelería, Fidel Molina, también reclamó un cambio de horario, pero hasta las 22:30. Lo hizo a través de una carta dirigida a Puig en donde pidió “30 minutos de margen” para que los clientes puedan “apurar” las consumiciones y permitirles “poder volver a sus casas sin temor a ser denunciados por incumplir el toque de queda”.

Es que la dinámica de haber conseguido reabrir luego de tanto tiempo generó una inercia natural, en la que muchas barreras irán cayendo mientras los contagios y la pandemia lo permitan. Es como que se abrió una olla a presión, y el vapor salió con más fuerza que nunca.

En Cataluña, por ejemplo, esa dinámica no se ve. Y más allá de la situación sanitaria, anunciaron que las restricciones que determinan un aforo del 30% y el horario de 7:30 a 21 se mantienen. Y el sector parece entenderlo más, porque en ningún momento tuvieron la soga al cuello de la manera que la tuvieron los valencianos.

En la Comunidad de Madrid también se anunciaron que las restricciones continúan, aunque los comensales en hostelería pueden ingresar hasta las 22 porque el inicio de la veda de circulación comienza a las 23, que es el horario de cierre que rige para la actividad. Las medidas en la capital son distintas, porque suelen ser más sectorizadas. Estas durarán, por lo menos, una semana más, aunque los contagios no tienen los valores que puede ostentar Valencia, que tiene 40 infectados de COVID-19 cada 100 mil habitantes, algo por debajo de Israel, que tiene 32 y es una de las regiones que mejor enfrentó la pandemia.

Estos valores permitieron que tras una crítica de la síndica del Partido Popular (PP), Isabel Bonig, Puig arremetiera contra la capital española: "Sanitariamente aquí se ha funcionado mucho mejor y se han salvado muchas más vidas y, económicamente, también ha ido mejor que en aquellos que dicen que viven en el país de la libertad", disparó.

Es que la industria del juego vive una transformación nunca antes vista por la situación sanitaria mundial y por los esfuerzos que hace para adaptarse. El sector localizado tiene que enfrentar cada día números más negativos, pero muchas veces se puede ver la luz al final del camino.

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Empresarios del Juego (CEJ), Fernando Henar, relató la difícil situación que viven, pero resaltó el rol de salvavidas que cumplió el bingo electrónico de sala (BeS): "Es evidente que las diferentes versiones del bingo sirven para que muchas salas continúen abiertas. En algunas, el BeS ha sustituido al bingo tradicional, en otras se complementa con el bingo electrónico de red… No nos queda otra que seguir apostando por lo poco que funciona en este popular juego". Aun así, el empresario aseguró: "Seguiremos insistiendo a las autoridades en el mensaje de que el bingo tradicional no puede soportar una presión tributaria superior al 10%, pero estas modalidades alternativas de bingo electrónico no dejan de ser recibidas como una ayuda para tiempos de grandes estrecheces. Ojalá se anime el resto de comunidades que aún faltan".

Esta crisis se vio reflejada también en las declaraciones del propietario del Bingo Rosales de Mallorca, en las Baleares. En una entrevista que le realizó Última Hora, dejó en claro la dificultad de operar con restricciones horarias, cuando dijo que les convendría reabrir cuando puedan "hacer al menos diez horas de trabajo". Pero eso no fue nada en comparación con la confesión más realista que se le pudo escuchar a un representante del sector: "Si el local llega a ser alquilado, lo habría perdido todo". 

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