La capital de Chile entró en una nueva alerta por la propagación del COVID-19 y la cantidad de internados, y en 52 comunas volverán a endurecer la cuarentena todos los feriados y fines de semana a partir del sábado. Los casinos volverán a cerrar su puertas, entre otros rubros afectados. Las medidas recaerán sobre más de 7 millones de habitantes y se volverán a evaluar a fin de mes.
Aun siendo el país de la región que más avanzó en términos de vacunación -ya inmunizó a 4,5 millones de personas-, las estadísticas de ocupación de camas con respirador alcanzaron el 94% y el crecimiento paulatino de contagios hizo que la preocupación fuera cada vez más grande. El ministro de Salud, Enrique Paris, advirtió sobre una "evolución preocupante de la pandemia" y, a esta definición, se suman las críticas del Colegio Médico de Chile y de 15 sociedades médicas que alertaron sobre "la magnitud de esta ola y sus potenciales consecuencias. De no tomar medidas más efectivas en el control de casos en estos momentos, podemos lamentar no sólo más enfermos graves y muertos" sino no poder atenderlos bien, informó la agencia AP.
"Reconocemos el esfuerzo de la campaña de vacunación que sitúa a nuestro país como líder mundial en este aspecto, pero, lamentablemente, no veremos todavía sus resultados", agregaron los profesionales de la salud, quienes coinciden que la mayor propagación de la enfermedad comenzó a subir a fines de febrero, en coincidencia con los más de cuatro millones de permisos de vacaciones que otorgaron las autoridades.
La lucha contra la pandemia de COVID-19 entró en un nuevo escenario y los establecimientos de juego tendrán que esperar hasta fin de mes para ver si las restricciones continúan o no. Mientras tanto las compañías del sector ofrecen protocolos cada vez más seguros para trabajar con público reducido, en espacios abiertos, con distancia obligatoria y con medidas de sanitización efectivas.