"La industria de los juegos y sorteos tiene un reto en México: el sobre-gravamen, que no sólo impacta en los costos de operatividad de las empresas sino que además incrementa el número de firmas que trabajan en la ilegalidad”, aseguró Mauricio González Gómez, presidente ejecutivo de Grupo de Economistas y Asociados (GEA).
Según el experto, el sobre-gravamen se origina porque muchas autoridades tienen la facultad de cargar al sector: “Tal como lo estipula la Ley de Juegos y Sorteos, el gobierno federal, a través del Servicio de Administración Tributaria (SAT), el gobierno estatal y el gobierno municipal, además de la Secretaría de Gobernación (Segob), tienen el poder de establecer un impuesto. Por eso es necesario que haya un organismo regulador que controle que no se incurra en esta práctica”.
Si bien la Segob está a cargo de la regulación de los permisos y disposiciones operativas de la industria, la entidad no tiene facultades fiscales. “Pedimos que haya un regulador que se encargue ex profeso de la actividad del juego y que, de alguna manera, tome el liderazgo en materia de impuestos”, manifestó.
González Gómez consideró que la industria necesita ser gravada, pero de manera ordenada. “Las empresas de juegos de azar tienen que pagarle al fisco cerca del 30% del valor de sus ingresos, pero la cifra varía según el estado en el que opere el establecimiento. Este porcentaje es mayor al que pagan las compañías listadas en la Bolsa Mexicana de Valores a la Secretaría de Hacienda”, informó.
Para el presidente ejecutivo de AGEA el sobre-gravamen afecta el dinamismo del consumo del sector. “De acuerdo con un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Fundación Codere, el Producto Interno Bruto de la industria del juego prácticamente está estancado desde el 2003”, detalló.