Una polémica se extendió en el estado de Texas, Estados Unidos, y tiene como protagonista a la industria del juego. Los dueños de las máquinas de azar que solían estar en la ciudad de Laredo, en el condado de Webb, decidieron mudar las slots a zonas rurales poco patrulladas.
Si bien el gobierno aún no ha definido cómo responderá a las demandas de los propietarios de las máquinas, advirtió que realizará operativos en los poblados de Mirando, Oilton, Bruni, Aguilares, Río Bravo y El Cenizo, donde se estima que hay mayor concentración de juego en efectivo.
“Los dueños de las máquinas están evadiendo las restricciones municipales”, dijeron. Resulta que para poder operar, cada máquina debería pagar un permiso municipal. Pero eso no sucede en las zonas rurales.
Las autoridades adelantaron, a su vez, que los responsables de las slots tendrán 90 días para regular su operación y gestionar los trámites oficiales.