El informe denota un leve repunte del sector del juego andaluz, desde que en el año 2014 tocara fondo, tanto en cantidades jugadas como en el número de máquinas tipo B. Las máquinas tipo B crecieron un 5% con respecto al 2015: pasaron de 28.170 a 29.300.
A pesar de esta leve recuperación, las cifras siguen muy lejos de las del año 2008, en el que se contabilizaban más de 43.000 máquinas en Andalucía, es decir, prácticamente 14.000 máquinas más de las que hay en la actualidad.