La administración del grupo Hard Rock, con sede en Florida y encargada de las operaciones de juego y entretenimiento de la tribu indígena Seminole, compró el casino el pasado 1 de marzo al multimillonario Carl Icahn.
Icahn es un amigo cercano y asesor del presidente, y adquirió el Taj Mahal el año pasado en una operación con el tribunal de quiebras, después de que Trump se desligara del mismo (sin contar una participación del 10% a cambio del uso de su nombre).
Icahn cerró el casino en octubre, tras una huelga devastadora llevada adelante por sindicalistas, que exigían la restauración del seguro de salud y beneficios de pensiones que ofrecía Trump Entertainment Resorts. Hard Rock planea una conferencia de prensa el miércoles 5 de abril, para desvelar sus planes para el casino, que quiere reabrir la próxima primavera.
El precio de compra no se ha revelado, pero el CEO James Allen ha dicho que la compra y las sucesivas renovaciones demandarán cerca de 300 millones de dólares.
Hard Rock también planea pedir permiso para abrir un casino en el hipódromo de Meadowlands, en East Rutherford, si los votantes finalmente modifican la constitución del Estado para permitir el juego más allá de Atlantic City. Un referéndum para permitirlo el año pasado fue aplastado en las urnas.