¿Qué productos eligió presentar DLV en el mercado europeo?
El gabinete más reciente que presentamos es el Diamond Excel, un producto que tiene todas las características modernas que podría tener, como el billetero iVizion de JCM, la impresora Futurelogic Gen2U entre otras cosas. También estuvieron los gabinetes más antiguos, como el Diamond HD y Diamond DWS. En relación a los juegos llevamos multijuegos y jackpots como el Lab creatures de 25 juegos con tres niveles del jackpot: verde, azul y amarillo. La novedad que tuvimos fue el multijuego de cuatro juegos llamado Diamond Quattro, que viene con dos tipos de jackpot misteriosos de tres niveles, y lo interesante que tiene es que dependiendo de la apuesta el jugador puede participar en uno de los niveles de jackpot.
¿En qué mercados tiene mayor presencia DLV y cuáles cree que serán los más importantes para la empresa este año?
Es, y siempre será, el mercado de Letonia, en donde tenemos casi 50 salas propias y en el que el año pasado hicimos muchas renovaciones en muchas de ellas. Frente a esto, seguiremos con las remodelaciones para tener todas las salas renovadas y así llenar las expectativas de los clientes. También podemos decir que tenemos una fuerte presencia en Irlanda, Moldavia y otros países de Europa. Por ahora, no estamos presentes ni enfocados en el Reino Unido, sino más bien observando el mercado latinoamericano, que es más amplio y vemos en él muchas posibilidades.
¿En qué países del mercado latinoamericano están más enfocados?
Estamos muy contentos con los cambios que tuvo el mercado argentino y estamos buscando nuestras vías para entrar en él. El más importante para nosotros siempre fue Perú porque ahí tenemos la oficina DLV Perú, con más de 500 máquinas y un aumento constante de las mismas en el país. Así que Argentina, Costa Rica, República Dominicana y Panamá son los mercados en donde estamos trabajando más intensamente ahora.
Hubo grandes fusiones en la industria. ¿Cómo modificó esto el funcionamiento de DLV?
No nos sentimos afectados por estos cambios porque aunque las compañías grandes tienen más posibilidades y recursos, las más pequeñas también tienen sus puntos a favor: son más flexibles, rápidas y ofrecen precios más económicos. Además, al ser empresas más chicas, siempre podemos buscar una forma más cómoda de trabajar con el cliente, por lo que por ahora no nos sentimos afectados por esta tendencia.