Los chinos se encuentran entre los jugadores más prolíficos del mundo, y a menudo viajan a Macao, Corea del Sur, Filipinas o Australia para apostar debido a que el juego es ilegal en China, a excepción de las loterías autorizadas por el Estado, que están fuertemente reguladas.
Hua Jingfeng, un jefe de la oficina del Ministerio de Seguridad Pública, dijo que el juego ilegal sigue siendo un problema a pesar de que el gobierno estaba trabajando "fuertemente para mantenerlo bajo control. Algunos países extranjeros ven nuestra nación como un mercado enorme, y hemos investigado una serie de casos", agregó Hua.
"Un buen número de los países vecinos tienen casinos, y han establecido oficinas en China para atraer y fomentar el interés de los ciudadanos chinos para ir al extranjero y jugar. Esto también será un área con la que vamos a acabar", agregó el funcionario, que no quiso dar más detalles.
Las Vegas Sands, Wynn Resorts, MGM Resorts, Galaxy Entertainment, Paradiso Co., SJM Holdings y Melco Crown son algunos de los operadores que dependen mayoritariamente de los jugadores chinos. La lucha prolongada del presidente de China, Xi Jinping, contra la corrupción y el gasto mantiene a los jugadores chinos lejos de Macao, el mayor centro de juego del mundo.
Al mismo tiempo, los operadores de casinos en los países de Asia pretenden atraer agresivamente a los jugadores chinos, y muchos utlizaron las empresas "junket" (promotores de juego) en Macao o en el continente para atraer a grandes apostadores.
Hua dijo que el gobierno también estaba tratando de acabar con un "pequeño número" de funcionarios de la policía y del gobierno, que son culpables de colusión en el encubrimiento de los juegos de azar.