El proyecto promueve la prevención de la ludopatía. ¿La única solución que proponen para abordar este problema es la restricción de la publicidad y promoción del juego, o quisiera implementar otras medidas?
Nosotros en el 2012 presentamos con el diputado del partido GEN, Fabián Peralta, una iniciativa que yo acompañé, y se trata de un proyecto que incluye un programa integral que contempla la creación de un Programa Nacional de Prevención y Tratamiento de la Ludopatía. Este proyecto tenía la obligatoriedad de brindar cobertura sanitaria, incorporándola al Programa Médico Oficial, y era obligatorio crear un registro de auto-exclusión a nivel nacional para aquellos que están padeciendo el problema, y que quieren estar sometidos a control para no caer en la adicción. Es un programa muy interesante que pueden comprobar (expediente 2756D2012).
Luego abordé, con este proyecto, lo que yo entiendo que es una gran contradicción desde el Estado: que se basa en promover el juego, fomentándolo permanentemente cuando sabemos que hay un tránsito muy fácil hacia el juego compulsivo.
Si bien hay un juego recreativo que está bueno que exista, de ahí a promoverlo como lo hace el Estado -muchas veces generando el estímulo adicional de que con los recursos que se recaudan desde las agencias oficiales de juego se financian programas sociales- cae en una gran contradicción por el rol que tiene que asumir, por lo menos el rol prioritario, de proteger a la población. La idea es dejar solamente la publicidad interna, dentro de las salas juego, de los hipódromos, casinos, salas de juego o la publicidad privada y folletería, que cualquier persona mayor de 18 años pueda recibir en tu casa o a través de medios electrónicos.
Nosotros creemos que el Estado debe avanzar en ocupar plenamente su rol de prevenir y proteger sobre los riesgos de la ludopatía, y para eso debe ocuparse de la publicidad del juego oficial, estatal y el de distintas salas privadas. La prohibición de la publicidad es uno de los instrumentos, luego hay que avanzar con ese programa nacional, que lamentablemente aún no ha sido tratado.
Creo que hay que remover este obstáculo con una decisión política fuerte pero simple: decir “no hagamos más publicidad”, si esto está generando perjuicios.
Entonces ustedes están en contra de la difusión incorrecta sobre el juego, pero no contra del funcionamiento de los casinos
Nosotros creemos que en estos últimos años ha habido una proliferación muy grande de salas de juego y de manera irracional, porque el juego debe inscribirse dentro de una estrategia que puede tener una ciudad turística, donde se incorpora como una atracción turística más o un espacio de recreación.
Ahora, establecer salas de juego donde no hay atracción turística se transforma en una aspiradora de recursos en esas comunidades, lo que perjudica a aquellos que van a jugar. Creemos que lo que hay que hacer es planificar adecuadamente y definir racionalmente en qué lugares se justifica la habilitación de una sala de juegos, y luego atender a que las concesiones estén otorgadas de manera transparente, porque se han dado beneficios a determinadas empresas y se han dado prórrogas anticipadas, lo que me ha parecido un pésimo mensaje, como cuando el Gobernador de la provincia de Buenos Aires hace algunos años buscó en las empresas de juego los recursos que estaba necesitando, anticipando las renovación de las licencias.
Usted, en varias oportunidades, explicó que como con el tabaco, con la prohibición de la publicidad del juego es probable que disminuya el consumo pero, ¿existe algún estudio que avale la conclusión a la que llegó?
No. Nosotros tomamos de manera analógica la situación del tabaco en cuanto a que realmente hay estadísticas que muestran que a partir de la merma que hubo en la publicidad, hubo una baja en el consumo. Por eso creemos que si sacamos la promoción del juego de los medios de comunicación masivos, vamos a lograr esa reducción. Por supuesto que esta medida es un instrumento, y hay que avanzar en una estrategia comunicacional preventiva.
Lo que planteamos es que, en la comunicación restrictiva que quedaría, la publicidad privada que se pueda plantear tenga que incorporar mensajes de advertencia respecto a los defectos perjudiciales. En el ejemplo del tabaco por ejemplo, existe una caída en el consumo importante.
Teniendo en cuenta que otros proyectos similares al suyo no prosperaron, ¿usted cree que el suyo se va a aprobar?
Tengo dudas. Yo siempre, cuando presento un proyecto, soy optimista y tengo la esperanza de que podamos alcanzar una mayoría para sancionarlo.
Creo que es importante que logremos instalarlo en la sociedad, que el oficialismo -que tiene mayoría en el parlamento- pueda avanzar en una dirección positiva si hay un reclamo social. Si logramos instalarlo públicamente, yo creo que sería un mensaje que el oficialismo podría escuchar, pero si el tema sigue planchado difícilmente se logre, porque hay muchos intereses en juego y el oficialismo a través del estado nacional y el de la provincia facilitó la multiplicación del juego.Hace falta una decisión política fuerte y coherente que muestre el rol del Estado, porque éste no puede estar supeditando la prevención y el cuidado de la salud por una fuente de financiamiento. Creo que es importante todo lo que podamos hacer desde todos los espacios de comunicación para instalarlo.
Hay que interpelar a la sociedad, porque son cuestiones que están naturalizadas y asumidas, y esas contradicciones no se olvidan. Entonces terminamos actuando con cierto grado de hipocresía, porque por un lado nos quejamos sobre esto y por otro lo promovemos.
¿Cree que el AFSCA es el organismo indicado para fiscalizar el cumplimiento de esta regulación?
La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual es el organismo que regula el funcionamiento de los medios audiovisuales, y entonces debería asumir el control de la aplicación de esta ley en la responsabilidad que tiene. En el resto de la comunicación, nosotros dejamos previsto que a través de la reglamentación el Estado Nacional y los estados provinciales determinen cuál es la autoridad de aplicación, porque en lo que se refiere a la publicidad callejera y la cartelería, ya eso excede las atribuciones que tiene el AFSCA. En ese caso, tendría que ser otra autoridad la que lo regule y debería ser determinada por el Poder Ejecutivo.
¿Cómo van a encarar el proyecto en el 2015?
Vamos a agotar todas las instancias que nos ofrece el reglamento de la cámara para impulsar el tratamiento. Ha sido girado a las comisiones de Prevención de adicciones y control de narcotráfico, Acción Social y Salud Pública, Comunicaciones e Informática y Presupuesto y Hacienda. Cuando reanudemos la actividad, vamos a insistir que lo ponga en tratamiento y esperemos que pueda darse un debate amplio.
En caso de que el proyecto no se apruebe, ¿qué medidas tomarían para seguir informando sobre este tema?
Los proyectos de ley tienen vigencia durante dos periodos legislativos. Si no llegara a tratarse hasta fines del año próximo, se caería y habría que reproducirlo al año siguiente. El proyecto se ha presentado hace poco, así que es razonable que aún no se haya tratado porque ingresó el 3 de diciembre.
En marzo, cuando comencemos el nuevo período, voy a conversar con el presidente de la comisión, voy a pedir el tratamiento y cada impulso que le demos lo vamos a difundir, y si vemos que hay negación por parte del algún sector político, lo vamos a denunciar públicamente.
Vamos a utilizar todos los instrumentos que tenemos para generar el debate, porque el proyecto plantea un mensaje claro, razonable y coherente; así que esperemos que podamos avanzar en este sentido.