Según un artículo publicado por La Política Online, el legislador sostuvo que “no hay argumento alguno que pueda justificar el hecho de que se haya facilitado tanto una actividad que funciona como una trampa en la que la desesperanza y las angustia hacen caer a los pobres, para enriquecer a los ricos”.
“Espero que la Presidenta y el oficialismo, que se dicen tan progresistas, reconozcan la necesidad de nuevas regulaciones sobre radicación de locales o condiciones y horarios de funcionamiento”, señaló Alfonsín, así como “una nueva legislación tributaria para detener y revertir la tendencia a la proliferación del juego”.