Las maquinitas fueron trasladadas de lugar para ser recogidas por el verdadero dueño, el intermediario que ofrece el servicio y luego recoge la ganancia. No obstante, hay quien afirma que alguna maquinita podría estar operando a escondidas en algún lugar, disponible solamente para gente de confianza.
Años atrás, la oferta de juego comenzó como entretenimiento, pero devino en juego de azar premiado. Incluso se podía ir a un salón de video juegos o cibercafé a jugar en la computadora y luego retirar el premio como si se tratara de un casino.
Sin embargo, la Legislatura estatal tomó cartas en el asunto y definió las pautas para prohibir el uso de cualquier tipo de tragamonedas en los locales comerciales que no sean casinos, así como los programas computarizados en sitios de Internet que simulan el juego.
La nueva ley especifica que solamente los juegos de habilidades serán permitidos. Prohíbe cualquier juego que forme “parte de la idea de consideraciones legales y provea cualquier premio con valor”, aunque deja alguna puerta medio abierta cuando limita un tipo de recompensa a 75 centavos. Asimismo, tarjetas de regalo o valoradas en efectivo están específicamente prohibidas. Ley que entrará en vigor tan pronto el gobernador Rick Scott la firme esta semana.
Unos días antes, la Ciudad de Miami se adelantó a Tallahassee y prohibió formalmente las célebres maquinitas, tras el fracaso del plan de permiso por U$S 500 dólares establecido en 2010.