Según trascendió, el texto define un aumento de la presión impositiva sobre los bingos, llevando del 8 al 12% la alícuota de Ingresos Brutos. Además, establece la reducción de los porcentajes que se pagan en premios a los apostadores. Actualmente, en el caso de las tragamonedas, el 85% de la recaudación se distribuye.
El kirchnerismo también incluiría en el proyecto un límite en el horario del funcionamiento de los bingos y hasta se avanzaría con una disposición que seguramente traerá polémica: un límite a las posibilidades del Instituto de Lotería y Casinos de realizar publicidad para promover el juego.
Sin embargo, el proyecto no haría lugar a dos iniciativas sobre las que el kirchnerismo se había mostrado interesado. La primera era una posible estatización del juego, y la segunda la modificación del canon del 34% que aplica el Estado sobre la recaudación de las máquinas tragamonedas.
El kirchnerismo se interesó por dos proyectos redactados por legisladores de la Coalición Cívica -la senadora María Isabel Gainza y el diputado Walter Martello- que avanzaban sobre estos puntos.
Los textos de la bancada opositora modificaban justamente las alícuotas de los ingresos que percibe el Estado manteniendo, por una cuestión jurídica los valores que hoy reciben las empresas, pero sin incrementarlos. En tanto, el otro proyecto establecía la estatización del juego en la Provincia, prohibiendo concesionar la explotación a particulares.
Más tarde, el randazzismo en la Legislatura anunció que avanzaría con la presentación de estas dos iniciativas pero con proyectos propios, algo que misteriosamente nunca sucedió.
Ahora, todo el kirchnerismo parece haber consensuado un texto al que se le estaría dando los retoques finales para ingresarlo la semana que viene a través de la Cámara de Diputados. El proyecto apunta básicamente a dos objetivos: ampliar la participación del Estado en la distribución de los beneficios y, por otro lado, limitar los “efectos nocivos” del juego.
En el primer aspecto, se apunta a achicar el mencionado 85% de lo que se apuesta en las tragamonedas y que se transforma en premios, bajo el argumento de “desalentar la ludopatía”, y redireccionar esos ingresos hacia los municipios. Se menciona, por caso, la posible conformación de un fondo afectado a repartir entre las comunas.
El proyecto kirchnerista ingresará a la Legislatura en medio del debate por el juego en la Provincia y luego de que Daniel Scioli renovara por 15 años las licencias de algunos Bingos.