Glantz manifestó que hay “pocas cosas mejores para la comunidad del poker que una negociación exitosa luego del desastre que en algún momento se llamó Full Tilt”. Pero asegura que el acuerdo entre PokerStars y el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DoJ) tiene todos los ingredientes para fallar.
Se supone que PokerStars quiere eliminar la competencia, mantener su reinado y evitar cualquier acción legal en su contra, ya que aún no está un 100% a salvo. Este último punto es complicado, ya que el DoJ tiene varios buenos casos contra PokerStars.
PokerStars estaría buscando hacer nuevos amigos e ingresar tranquilamente al mercado estadounidense. Glantz cree que el DoJ no tiene autoridad para tener alguna influencia en este punto, ya que no existe aún una legislación federal para el poker online. El DoJ podría permitirle regresar a Estados Unidos en el futuro, pero los estados deben ser convencidos individualmente.
Además, hay que tener en cuenta que la competencia interna es feroz. Los gigantes de los casinos en vivo no quieren ver a PokerStars en el país. Seguramente, el lobby para alejarlo es grande.
Glantz comentó: “Intento ser realista y utilizo el sentido común, sin sueños ni esperanzas”. Agregó: “Mientras escribía esto, un accionista mayoritario me dijo directamente que el acuerdo ya es una realidad, pero se atrasó por esta o esta otra razón. Espero de corazón que estén en lo cierto, pero desgraciadamente para mí no pasan de sueños y esperanzas”.