Sin embargo, los negocios tanto online como presenciales, no sólo presentan alternativas vinculadas con los resultados sino que también brindan la alternativa de apostar a cualquier cosa que se le ocurra a uno. Está profundamente enraizado en la mente británica tener un poco de emoción extra en lo que respecta a los deportes. Los deportes y las apuestas van casi de la mano en este país.
“Tratamos de satisfacer los gustos de la gente”, comentó Joe Crilly, vocero de la tradicional casa de apuestas William Hill, que invita a los apostadores a sugerir cualquier apuesta que puedan imaginar. Esta agencia ofrece apuestas online en 182 países.
Ladbrokes, otra conocida y típica casa de apuestas británica, ofrece nada menos que 11.000 apuestas durante los Juegos, según las declaraciones de su vocera Jessica Bridge.
Entre la gran cantidad de posibilidades ridículas (o no) en las que se puede ganar o perder dinero, se encuentran, por ejemplo: si los Juegos Olímpicos de Londres superarán el presupuesto que tienen previsto; si un atleta británico será retratado comiéndose un Big Mac de McDonald’s; si se acabarán o no los preservativos repartidos generosamente en la Villa Olímpica; si el último encargado de portar la antorcha se tropezará mientras sube las escaleras.
Pero sin duda, la apuesta más rara de los Juegos la ofrecen los propietarios de William Hill, donde amenazan pagar 1.000 a 1 si un platillo volador aparece sobre el Estadio Olímpico durante la ceremonia inaugural del viernes.