En EY! se refirió al caso de la provincia de Misiones. ¿Podría contarnos en qué consiste el trabajo que realizaron con el Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLYC S.E.) y por qué es un ejemplo a seguir?
Hace cinco años aplicamos para una licencia de juego online que claramente especifica que no puede ser extendible al offline. Es decir, establece sin lugar a duda que no se puede armar un espacio físico para ofrecer los juegos sino que todas las transacciones deben ser a distancia, ya sea a través de teléfono, computadora u otro dispositivo. Cubre todas las modalidades online: apuestas deportivas, poker, casino, bingo u otro juego que surja.
El camino que se sigue para obtener la licencia es el siguiente: Una vez que se aplica, se realiza una prueba de campo. El operador tiene que demostrar su idoneidad para poder ejercer una actividad nueva, debe tener un respaldo financiero como para soportar cualquier situación, tiene que tener todos los procedimientos de control en su lugar (ludopatía, menores, lavado de dinero, servidor espejo de las transacciones para verificar los reclamos o situaciones conflictivas y extractos de cuentas bancarias para que la Lotería pueda chequear cada una de las transacciones que se hacen a través del sitio). Una vez aprobada la prueba de campo, comienza a funcionar el juego.
Durante la charla de EY!, expliqué que este concepto que se aplicó en Misiones, y que se ha perfeccionado en estos últimos cuatro años en los cuales estamos operando, puede ser extendible al resto del país bajo la firma de acuerdos interprovinciales, de la misma manera que sucede con los juegos físicos.
¿Cuáles han sido los resultados?
Al ser una empresa pública, no damos ese tipo de información. Pero es importante resaltar que este negocio es de muy bajo margen y requiere un volumen muy grande de transacciones y jugadores. Esto sólo se puede lograr a través de mucha publicidad masiva. Por distintos motivos relacionados a la “regulación gris”, no se puede realizar una publicidad masiva y explicativa. Lo que puedo decir es que el negocio en Argentina es muy pequeño en comparación a otros juegos disponibles en el país, y casi irrelevante en relación al mundo.
¿Han trabajado con otros organismos provinciales?
Hemos estado en contacto con muchos de los organismos provinciales. Les explicamos qué tipo de productos ofrecemos y tratamos de convencerlos de que es muy difícil llegar a una regulación perfecta. Para llegar a la perfección, la regulación debería ser nacional y cada una de las provincias tendría que ceder su poder de policía y entregárselo a una comisión nacional que reúna todas las voluntades. Implicaría extender el modelo Misiones a una entidad formada por varias provincias en un ámbito nacional. No diría que es imposible, pero actualmente parece lejano. Nos propusimos acercarnos a la distintas loterías provinciales para poder ver el interés existente. Lamentablemente, no hemos sido exitosos hasta ahora.
¿Cuál es el motivo?
Creo que más que nada es un tema cultural. El negocio es pequeño, y quizá por eso no hay muchas razones para tomar un camino que las partes involucradas consideran desconocido. Me parece que también cuesta entender que esto tiene que evolucionar en forma nacional y no puede ser un esfuerzo provincia por provincia.
¿Hay algún país latinoamericano que esté en una mejor posición que Argentina?
Algunos países como Costa Rica y Panamá, y otros países del Caribe, otorgan licencias de juegos online, pero principalmente para el exterior. Le ofrecen al operador la posibilidad de montar toda su operación en el país y ofrecer sus productos para todo el mundo pero no para ese país en sí mismo. Paraguay intentó regular las apuestas deportivas, sin especificar el ámbito, online u offline. Las licitó, pero lamentablemente el proceso ha tenido muchos conflictos.
¿Cuáles los objetivos que se plantea la empresa para Latinoamérica?
Bwin se unió a Party Poker en marzo de este año. Ahora la firma se llama bwin.party Digital Entertainment Plc y cotiza en la Bolsa de Londres. Es la empresa pública más grande del mundo.
A nivel compañía, nuestro objetivo y foco son los mercados regulados. La prioridad está en avanzar en los nuevos mercados regulados de Europa, España y Dinamarca. Son mercados que ya tienen más de 10 años con un gran avance cultural y desarrollo.
Desde mi rol como Director General para Latinoamérica, me propongo seguir empujando el camino hacia la regulación, guiar tanto a los usuarios como a las entidades gubernamentales para ver cuál es la mejor forma de llegar a la regulación y poder participar de un proceso de múltiples operadores o de un operador solo, en función de lo que determine cada gobierno. Sólo entraremos fuerte e invertiremos en una país con una visión clara.
Estados Unidos está pronto a ser regulado. Nuestra prioridad es enfocarnos en mercados en los cuales la transparencia sea uno de los puntos fundamentales y la compañía pueda invertir sin que implique una apuesta de riesgo a largo plazo.
Queremos dejar clara nuestra posición de que para nosotros un sitio en Internet no es un garito. Tiene mucho detrás que por ahí no se ve y la mejor forma de controlarlo es bridándole seguridad al usuario en un marco regulado y avalado por la Lotería. Hay que trabajar en conjunto con los gobiernos para que entiendan que es un juego más y hay que buscar un correcto balance entre las ganancias y su retorno a la sociedad en forma de impuestos.
Mientras no haya un mercado regulado, la verdad es que quienes intentamos desarrollarnos en un ámbito legal somos una parte minoritaria. Se están perdiendo muchos impuestos en el mercado. No creo que ningún país latinoamericano esté en condiciones de darse el lujo de perder esta oportunidad. Tengo fe en que habrá avances.
¿Cree que Estados Unidos está más cerca de la regulación a pesar del “viernes negro”?
A través del “viernes negro”, Estados Unidos empezó a cambiar el marco y la forma en la que operaban algunas compañías en vista de establecer una regulación con reglas claras en el futuro inmediato. Creo que ahí empezó un proceso de regularización del mercado tendiente a regularlo en breve, dos o tres años. Para una industria que recién está empezando eso sería en breve.