Zavalía señaló, en primer lugar, la importancia del trabajo conjunto entre el operador y los fabricantes y, en segundo lugar, el marketing de las slots y no del casino en sí: cómo atraer a los jugadores y de qué manera enseñarles a jugar.
“Necesitamos que los proveedores nos den soluciones y que se involucren en nuestro negocio y que lo entiendan: hay otra manera de hacer marketing. Que se hagan cargo de los problemas que nos traen, deben darnos soluciones más integrales”, señaló Zavalía en referencia a la relación con los proveedores.
En un análisis sobre el público que asiste al casino, el orador concluyó que la mayoría tiene entre 49 y 75 años, es resistente al cambio, no sabe inglés, desarrolla un afecto con la máquina y no están dispuestos a poner su dinero para aprender a jugar. En este sentido, Zavalía remarcó que cuando un casino introduce una nueva slot hay una necesidad de que el operador se integre con el proveedor: “ellos venden sus paquetes de productos cada vez más avanzados ¿pero siempre me pregunto qué tanto entienden esos productos nuestros clientes, que son los que nos dejan las ganancias?”, se preguntó.
Debido al cambio de tecnologías en las slots, es que el orador propone crear una escuela de juegos: “los operadores deberíamos romper el paradigma: no tiene sentido esperar un cambio si seguimos haciendo siempre lo mismo, hay que hacer marketing real”, aseguró.
“Lo que yo propongo es desarrollar un plan corporativo de marketing, supervisado por ambas partes para asegurar el rendimiento del negocio y el cumplimiento de las metas con métricas de juego”, explicó Zavalía.
De acuerdo con el orador, en el plan es fundamental la presencia de asesores, “necesito asesores, no socios”, puntualizó. Explicó que su idea es que los asesoren basados en hechos facticos, como las investigaciones de mercado, la capacitación de empleados, acciones de campo, promociones, escuelas de slots, premios a visitantes y juegos gratis. “Esto no lo hacen, nosotros como operadores deberíamos pedírselos”, remarcó.
Cada máquina nueva debe estar disponible en el lobby del casino para que la gente juegue gratis porque, de acuerdo con el análisis hecho por Zavalía, la gente no gasta plata en aprender, en saber cómo es el bono, los misteriosos, etc. “La gente no sabe cómo jugar y nosotros no le enseñamos, porque es más fuerte la necesidad de poner la máquina para que empiece a facturar”, aseguró.
El orador concluyó diciendo que desde las operaciones deben plantear soluciones que “no nos dejen afuera de las nuevas tecnologías, un mix de productos. Apoyados por los fabricantes, desarrollar un plan de marketing para enseñarles a los clientes a jugar”.