Consecuentemente, quedan prohibidas todas las actividades publicitarias de Bwin en el país, entre las que se destacan el patrocinio de la “Taça da Liga” (Liga de Fútbol), actualmente designada “Taça Bwin”.
La infracción a estas disposiciones hace incurrir a Bwin, baja el título de “sanção pecuniária compulsória” (pena pecuniaria coercitiva), por la cual debería pagar 50 mil euros por día, de mantenerse la infracción mencionada.
Un eventual recurso de Bwin no tendría efectos suspensivos de esta decisión del Tribunal, salvo mediante una caución, cuyo valor acumulado se prevé altísimo, teniendo en cuenta el valor diario de la mencionada sanción.
La decisión que el Tribunal acaba de proferir termina con una batalla jurídica iniciada en el año 2005 por la Asociación Portuguesa de Casinos (APC) y por los concesionarios, patrocinados por la Sociedad de Abogados P.L.M.J., cuando requirieron contra Bwin una medida cautelar destinada a obtener la suspensión del contrato de patrocinio entre este operador de juego online y la Liga Portuguesa de Fútbol Profesional.
A fines de 2006, el Tribunal de Relación de Porto consideró que era ilegal la oferta de juegos de Bwin en Portugal, y es ilícito el contrato de patrocinio por ella celebrado con la Liga de Fútbol, pero decidió no decretar a suspensión de esa actividad de patrocinio, por considerar que los daños derivados de esta actividad no eran irreparables, considerada la capacidad de Bwin para compensar los perjuicios provocados.
Este primer resultado no fue considerado suficiente, por lo que la APC y sus asociados decidieron en 2007, instaurar el proceso que culmina ahora con esta decisión, que declara la nulidad del contrato de patrocinio celebrado entre Bwin y la LPFP, condenando a Bwin y a la Liga a no ejecutar el referido contrato de patrocinio, y condenando al operador de juego online a no efectuar más publicidades en Portugal.
En el curso del proceso, incluso hubo posibilidad de solicitar la intervención del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en 2010 decidió por la plena conformidad de la legislación portuguesa y su Derecho Comunitario que, consecuentemente, permitió establecer sin margen de dudas la ilegalidad de las actividades de Bwin en Portugal.