¿Qué nuevas oportunidades de negocio pueden traerle a los miembros de la RGA los cambios regulatorios propuestos por John Penrose?
En realidad, la propuesta genera una nueva restricción al comercio. El actual régimen legislativo británico permite que publiciten y ofrezcan sus servicios tanto los operadores licenciados en otras jurisdicciones del Área Económica Europea (EEA, por sus siglas en inglés) como aquellos con licencias basadas en estándares regulatorios equiparables al británico pero radicados fuera del EEA (denominados como Lista Blanca).
Los cambios propuestos por el Gobierno harán que todos los operadores que deseen ofrecer sus servicios a los consumidores británicos tengan que obtener una licencia otorgada por la Comisión Británica del Juego. Esto también implicaría que estas empresas paguen impuestos en el Reino Unido. Esta carga impositiva actualmente es del 15%, considerablemente más alta que la de otras jurisdicciones como Gibraltar. Además de costos regulatorios adicionales, las modificaciones propuestas hacen que esté latente la caída de una importante carga fiscal sobre los operadores. Sin embargo, no existe evidencia sustancial de los daños sociales que causa el régimen vigente.
¿Esta nueva regulación puede ser positiva para la industria?
El régimen británico actual ha sido exitoso desde el punto de vista económico, ya que ha atraído una considerable inversión extranjera. Ahora tenemos que examinar qué cuestiones económicas estarían potencialmente en peligro con el nuevo enfoque que ha tomado el Gobierno.
Por ejemplo, los datos que manejamos indican que durante el 2010 los operadores invirtieron alrededor de 150 millones de libras en publicidad en el Reino Unido. Un gran porcentaje de esta cifra provino de firmas basadas en el extranjero y se destinó a la promoción de juego remoto a través de cierto rango de productos. Esta inversión fue accesible, en parte, gracias a la disponibilidad de fondos y a un sistema de impuestos competitivo a nivel mundial para aquellas jurisdicciones con concesión fuera del Reino Unido.
El nuevo esquema propuesto recientemente por el Gobierno podría terminar con esta tendencia y causar impactos adversos en la economía.
¿Saben cuántas empresas basadas fuera del Reino Unido toman apuestas en el país?
No hay datos precisos.
¿Y cuántas están en Reino Unido?
Pueden encontrar datos en este documento www.gamblingcommission.gov.uk/pdf/Gambling%20Industry%20Statistics%202009%202010%20update%20-%20July%202011.pdf
¿Le harán una propuesta al gobierno para incluir puntos que consideran importantes a tener en cuenta en el nuevo régimen?
Ahora que el Gobierno ha confirmado sus intenciones, buscaremos jugar un rol constructivo en el proceso para garantizar que el nuevo sistema regulatorio e impositivo provea un ambiente dentro del cual los objetivos del Gobierno sean alcanzados, la industria sea exitosa comercialmente en el mercado de juego online global, y los intereses de los consumidores sean protegidos.
En los próximos meses, esperamos tener varios encuentros con los funcionarios para poder discutir tanto el alcance como la naturaleza del régimen regulatorio y fiscal. Cualquier modificación requerirá de una legislación primaria y el proceso consultivo habitual. Cualquier cambio demorará meses hasta su implementación.
Pueden ver nuestro comunicado al respecto aquí www.rga.eu.com/data/files/Press2/dcms_remote_pr_13_july_2011.pdf
¿Cuáles serán sus próximos pasos en pos de un sistema regulatorio justo tanto para operadores como para jugadores?
La importancia del mercado británico varía de empresa en empresa. Cualquier inversión futura necesitará ser considerada en relación al ambiente fiscal y al retorno alcanzable según régimen establecido. Qué nuevas compañías creerán que otros mercados emergentes son potencialmente más productivos desde el punto de vista financieros en comparación al ya maduro y altamente competitivo mercado británico, está abierto a discusión.
Las empresas que ya estén bien establecidas en el Reino Unido, aunque sus operaciones remotas estén basadas afuera, también deben volver a evaluar su nivel de inversión y las cargas fiscales adicionales que los cambios propuestos por el Gobierno pueden traer.