En concreto, los madrileños destinaron 3.364,75 millones a juegos de gestión privada, de los que 454,92 millones fueron a parar a casinos; 577,74 millones de euros se jugaron en bingos y 2.332, en máquinas B.
En el caso de los juegos de gestión pública, los madrileños se dejaron 1.515,2 millones de euros, repartidos entre 852,37 millones de euros en el caso de los juegos pasivos y 662,89 millones de euros en el caso de activos. En el caso de la ONCE, los madrileños se dejaron 186,65 millones de euros.
A nivel nacional, los españoles destinaron 30.110,57 millones de euros a juegos, de los que 18.285,02 millones corresponden a juegos de gestión privada y 9.844,77, de gestión pública.