"Estamos todos sorprendidos porque hay una concurrencia muy fuerte a comienzos de año", confía a La Nacion un veterano jefe de mesa que en estas últimas noches se acostumbró a ver paños repletos.
Jorge Baino, secretario general de la Asociación de Empleados de Casinos (AEC), asegura que en las salas de juego de Mar del Plata, al igual que en el resto de la costa, se viven momentos importantes. "La cantidad de apostadores y apuestas creció un 25% desde el fin de semana pasado y esperamos que lo mejor se vea ahora, después de Reyes", explicó.
Con entrada gratuita, el Casino Central se convirtió en un paseo adicional e inevitable para los turistas. Buena cantidad llega decidida a probar suerte, incluso algunos con cierto fanatismo. Otros, sólo pisan la alfombra para conocer el lugar, pero cambian dinero por fichas y la tentación crece.
El personal del Casino Central sabe reconocer a aquellos jugadores que son incondicionales y divisar a los que atraviesan sus primeras experiencias entre plenos y chances, pares y nones. "Hay muchas caras nuevas y eso, para nosotros, es muy bueno", dice otro jefe de mesa que sabe muy bien que más volumen de juego implica también más propinas.
No hay cifras oficiales aún sobre el movimiento de dinero que logró este templo del juego que tiene Mar del Plata. La apuesta mínima es de cinco pesos y diez en mesas especiales.